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Lascivia textual

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Lascivia textual, cuentos eróticos. Editorial Y: colección Revista Y. Libro de cuentos ilustrados. 128 páginas.Disponible en las librerías de Asunción y Buenos Aires. Más info: bene.edicion@gmail.com.

 

Contratapa

Ser lascivo durante los siglos XV y XVI significaba, según Corominas, ser sensual, juguetón. Luego la palabra fue ensombrecida al atribuírsele una intención pecaminosa y la expresión «esclavos de la lascivia» se volvió común, llegando a nosotros solo como una «propensión a los deleites carnales» y un «apetito inmoderado de algo». En estos cuentos ilustrados de autores de Paraguay, Argentina, Chile, Perú, México y España, se retoman los significados originales de la lascivia, con encuentros eróticos en distintos tiempos y lugares, tanto de unos jóvenes voyeuristas en Asunción como de unos esposos que experimentan el intercambio de pareja en Barcelona y unos religiosos que hacen el amor en plena Basílica de San Pedro durante la elección de un nuevo papa.

Prólogo de Rogelio Vallejo (fragmentos)

Los cuentos incluidos en esta oportunidad difícilmente causarán desencanto y aunque algunos de ellos puedan turbar, esa turbación será la de un adulto placenteramente sorprendido y deleitado, sin necesidad de mencionar el horror que podrían producir en almas mojigatas e hipócritas.

Es alentador oír voces femeninas en los relatos incluidos en esta oportunidad, así como también ver la presencia de erotismos fuera del marco aceptado como «normal». El erotismo bisexual u homosexual, así como el de otros gustos sexuales, han tenido desde tiempo inmemorial una presencia e influencia enorme en la literatura y el arte en general. Hoy en día en ciertos países se ven las expresiones eróticas de personas cuya presencia y sexualidad eran anteriormente ignoradas por la sociedad. Así como tenemos los Juegos Paralímpicos, se pueden ver hasta en televisión historias que reflejan la vida amorosa y los matices eróticos de personas discapacitadas o de la tercera edad, por ejemplo.

Para recapitular, aquí tenemos dieciocho historias eróticas muy diversas y así, dejando de lado lo que podría o no podría haber sido presentado, por cualquiera sea la razón, es obvio que la inclusión de toda la panoplia de posibles erotismos es impracticable. Y por extraño que sea, incluso en lo «tabú» hay un nivel de aceptación entre ambos, escritores y su posible público, con algún material destinado probablemente a no salir nunca de armarios encerrados bajo llave, pudiendo también deberse esto a la autocensura. Es evidente que hay una mayor aceptación en la representación del erotismo de gustos anteriormente ignorados, marginados o reprobados y así se puede afirmar que esta publicación, la primera compilación internacional de cuentos de este género literario publicada en Paraguay. Es un honorable paso adelante.

Índice (con algunos cuentos enlazados)

Editorial: Segundo movimiento, por Sebastian Ocampos
Prólogo: Los meandros del erotismo, por Rogelio Vallejo
Preámbulo, por Mariano Ducos
Relato soñado, por José Carlos Rodrigo Breto
121 a las 23, por Andrea Montanaro
El enviado de la tormenta, por María Belén Montoro Cabello
B & I, por Eric N. Fredes Jamett
La verdad del cuento erótico, por Celeste Acevedo
Cuenta la Lujuria, por Jéssica Cohene
Placeres de un hombre solo, por Azucena Hernández
Lo desconocido, por Erasmo Martin Fonseca
Eidolon, por Patricia Cabrera
Sentidos desfigurados, por Ricardo Loup
Ramón Zulema, por Edu Barreto
Yo no soy Johnnie, por Luis Galeano
Preludio de un fin, por María Luz Benítez
Desafíos pendejos, por Sebastian Ocampos
Las musas de Bartolomé, por Esteban Bedoya
Dame el tuyo, toma el mío, por Gabriela Wiener
Sentimental journey, por Mempo Giardinelli

 

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