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Los engaños de un delincuente confeso

En Kalé. Las huellas de un político trascendental, Óscar Bogado Rolón entrevista y cuenta la vida de Juan Carlos Galaverna. Coherente con el protagonista, el libro es un engaño. Un texto apologético, antiético e inverosímil que intenta convertir a un delincuente confeso en un héroe.

 

Desde el prólogo, escrito por Aníbal Saucedo Rodas, son evidentes dos prácticas en la historia oficial: la omisión y la relativización. Cuando resulta imposible no profundizar en el personaje, el prologuista se refugia en lugares comunes: «Ni santo ni demonio. Solo un hombre con sus vicios y sus virtudes. Como todos». Esto se repite en el prefacio de Bogado Rolón, quien escribe: «…su estilo frontal característico le ha granjeado admiración y enemistad, mas nunca indiferencia». Luego de la evasión viene la hipérbole. Afirman del protagonista: «el último caudillo republicano», «…uno de los hombres más poderosos de su época y uno de los más extraordinarios de todos los tiempos». El texto pendula entre esos extremos. Anula toda seriedad.

Sin embargo, nos encontramos ante un libro de no ficción que cumple las formas. Luego los mencionados prólogo y prefacio (que por cierto significa «prólogo»), están los capítulos en orden cronológico: infancia y juventud, militancia y exilio, retorno y ejercicio del poder, adversidad y triunfo. En el anexo reproduce testimonios de familiares, amigos y correligionarios, quienes elogian al biografiado y persisten en la relativización y la hipérbole.

Galaverna mismo se perfila como político-timador: siendo muy joven, vendió llaveros a un gran sobreprecio, hizo publicidad vía radio, con bocinas y parlantes instalados en árboles y a todo volumen, que impedían la conversación de los vecinos. Fue intendente y concejal de Ypakaraí al mismo tiempo. También cuenta cómo él y los directivos de un club de fútbol sobornaron a un réferi para que les cobrase «neutral», pero el mismo acabó por arbitrar en su contra. Estas y otras confesiones no son analizadas ni mucho menos juzgadas por el firmante del libro, quien no oculta su admiración y respeto por el biografiado.

Dos partes son interesantes en el libro. La primera, la vida del protagonista en los días posteriores a la caída de Stroessner. En el marco de la transición democrática y sin muchas explicaciones, Galaverna pasó de opositor a oficialista, de resistirse al poder a ejercerlo. Aquí despliega su habilidad para la adaptación y se vuelve hombre de confianza de Andrés Rodríguez y Luis María Argaña. Al segundo lo traiciona, «trampeándole» en las elecciones internas de 1992, donde competía con Juan Carlos Wasmosy y Ángel Roberto Seifart. Este reconocimiento, con la salvedad de considerarse «casi el último orejón del tarro», exhibe el principal papel del personaje: el de un conspirador que favorece intereses mezquinos.

Durante el conflicto con Lino César Oviedo, el libro presenta una falsa dicotomía: enfrentarse al militar significaba valorar la democracia. Nuevamente, Galaverna es elevado a luchador incansable por la paz, la libertad y la república. En su participación activa para impulsar el juicio político a Raúl Cubas Grau y el establecimiento de un nuevo presidente colorado, Luis Ángel González Machi, Kalé dejó de ser ese «último orejón del tarro» y se constituyó en el protagonista heroico que salvó al país… Y a la ANR.

La otra parte interesante del libro cuenta el contexto del golpe de Estado a Fernando Lugo y la creación del cartismo. Galaverna y otros políticos afines intrigan contra Lugo, con el pretexto de que traería al Paraguay el «Socialismo del Siglo XXI». Esa visión política, impulsada por Hugo Chávez y apoyada por distintos presidentes de la región en la primera década de 2000, se opuso al ejercicio de poder de las oligarquías terratenientes, clase social que tiene una relación simbiótica y clientelar con la ANR. En la presidencia de Lugo, los políticos colorados agitaron múltiples crisis y aprovecharon los errores del gobierno. La máxima expresión de ello fue la masacre de Kuruguaty. A partir de la misma, Galaverna y otros operadores colorados, liberales, patriaqueridistas y demás partidos, impulsaron un anticonstitucional, antiético e inmoral juicio político al presidente electo.

En paralelo, iniciaron los primeros acercamientos entre Galaverna y el corrupto significativo Horacio Cartes. A través del primero, el segundo ingresó a la ANR, se volvió candidato a presidente y ganó las elecciones generales en el año 2013. Aunque algunos colorados se refieren a este proceso como de cooptación de su partido, en el libro se presenta como una relación de conveniencia, donde cada uno obtuvo lo que quiso. Galaverna considera a Cartes un amigo. Ambos obtuvieron beneficios de esa amistad.

El perfil del retratado se completa con quienes lo rodean y valoran. Bogado Rolón tomó los testimonios de Horacio Cartes, Santiago Peña, Silvio Ovelar, Juan Carlos Baruja, Óscar Vicente Scavonne, Miga Feliciángeli, entre otros. Es particularmente vergonzoso que Adolfo Ferreiro sea uno de los entrevistados. ¿Qué mayor prueba hay de la romantización de un delincuente nacional que los elogios provenientes de sus cómplices? Quizás, intuyendo esto, el autor agrega la palabra de la maestra y de los hijos de Galaverna. El mensaje una torpe manipulación emocional es que incluso él puede ser un hombre amoroso. «Como todos».

Entre esta biografía y la política tradicional paraguaya es posible elaborar un paralelismo: ambas toman una forma y la siguen, pero prescinden del fondo que le da su valor.

La primera regla del entrevistador debe ser dudar del entrevistado. Ninguna historia creíble se cuenta solo con el testimonio del protagonista o los amigos. Bogado Rolón ignora este y prácticamente todo principio ético (¡hasta se anima a comentar hechos históricos como si de un experto en política se tratase!) para celebrar a un hombre que representa lo peor de nuestra cultura, que ha vaciado de contenido la política como actividad para el bien común y que ha perfeccionado el uso de las trampas, la ilegalidad y el engaño para mantener en el poder a una pandilla que concentra la riqueza y el poder hace más de setenta años.

Este libro es un insulto a todos los trabajadores honestos del Paraguay. Pero… ¿qué más se puede esperar de un experto en ofender como Juan Carlos Galaverna?

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2 Comentarios
  • Nardo
    febrero 12, 2026

    Buen y necesario análisis.

  • Alicia
    febrero 6, 2026

    Excelente crítica. Un importante y necesario ejercicio de memoria, ante la manipulación constante de la historia en curso.

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