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Barrio ocupado

Barrio Palestina de Susana Gertopán es una novela breve sobre una familia judío polaca que huye del nazismo europeo y arriba al Paraguay, una historia que, si no fuera por el melodrama, los diálogos inconducentes, la mala escritura en general y el adoctrinamiento del sionismo, podría conmover.

 

Aunque lo nombre en el mismo título, la autora omite la milenaria historia de Palestina y del barrio asunceno. Palestina es narrado desde los tiempos de Heródoto como un lugar rico, multicultural y vital, donde mantuvieron relación y convivencia los hebreos con los filisteos, los fenicios y las sucesores de los babilónicos; objeto de la conquista romana, árabe y otomana, manteniendo su diversidad nacional y religiosa, hasta que, entre el fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, se convirtió en un protectorado británico y luego estadounidense, que beneficiaron al sionismo europeo y norteamericano. El barrio Palestina estuvo ubicado entre el microcentro de Asunción y el Mercado Municipal N.º 4, y supo ser una comunidad multicultural y abierta que recibió tanto a judíos como libaneses y sirios. Numerosos testimonios permanecen de las actividades que se realizaban, así como de las casas con árboles emblemáticos, arcos y jardines; de las fiestas y la fundación de clubes sociales cuyas fachadas permanecen hasta hoy. La novela no cuenta nada de esto: no nos habla de las calles, las plazas, los mercados, los ruidos, los aromas; los días y las noches en el Paraguay.

Sí cuenta la historia del narrador y protagonista Moishele, un niño que alcanza la primera juventud al final del libro. Pasan años y muchas páginas entre el antisemitismo que se incrementa en los barrios donde habitan él y su familia hasta la crisis económica y la discriminación insostenibles. En ese transcurso están los padres y el hermano menor, el abuelo, los tíos, las primas y los primos, los rabinos… Los que más influencia tienen en él y su destino son tres: el abuelo (auténtico patriarca), la prima Málkele (enamorada y amiga) y el tío Jaím (familiar rebelde que integra una pequeña organización que difunde ideas sionistas). Mediante ellos, el protagonista adquiere las nociones de responsabilidad, cariño, deseo y propósito. Parece un buen personaje, pero es un espejismo.

Así como el resto de los personajes, simplificados con etiquetas: el padre, opresor; la madre, deprimida; el hermano, enfermo; el abuelo, sabio; el tío, rebelde… Sus marcos discursivos y de acción se limitan a lugares comunes atribuidos a la mirada impropia de Moishele, un narrador que piensa como adulto conservador y que a la vez carece de sensibilidad ante su entorno. En toda la novela no es posible conocer la casa ni el barrio que habitan tanto en Polonia como en el Paraguay. De hecho, cuando llegan a América empeora, pues la interacción con los nativos es casi nula.

El título de la novela es el nombre de una comunidad, sugerente de que los acontecimientos importantes ocurrirán allí y que ese espacio tendrá vida propia. Sin embargo, cuando arriban al Paraguay no se entiende a dónde ha llegado la familia, ni cómo son las casas, las calles, los habitantes y el espíritu del lugar, concepto desarrollado por Orhan Pamuk en Estambul. Ciudad y recuerdos. Salvo las descripciones que contrastan entre el frío europeo y el calor suramericano, los acontecimientos parecen flotar en la nada… El pequeño solo cuenta que los personajes eran infelices en un lugar y que luego fueron más infelices en otro.

Desde el inicio hasta el final, Moishele está ensimismado, una introspección que no se vuelve madurez. Con el pasar de las páginas, no hay nuevas ideas, palabras, contradicciones… Parece que el tiempo no pasa. Su opinión sobre los familiares no cambia, salvo un instante cuando cree ver algo más en el padre, pero esa ventana de luz se cierra rápidamente. Tampoco le caracterizan la curiosidad, la alegría y las observaciones simples pero sinceras, típicas de su edad. Solo es una voz infantil usada con impericia o, peor aun, con fines de manipulación emocional.

Algunos capítulos enlazan los acontecimientos para volverlos una historia. A partir de la mitad del libro, una vez llegados al hogar de los parientes en ¿Asunción?, la novela parece un conjunto de anécdotas: qué ocurre en determinados días de trabajo, qué hace la madre de su vida, la salud del hermano menor, la llegada de un extraño… Ese camino no es inválido en la escritura, pero la presentación y lo que podría considerarse la primera parte son distintas: del reconocimiento del protagonista y sus inquietudes vitales e intelectuales pasa a un mal ejercicio de crónica, donde hay días menos peores que otros. Luego, cuando parece que no hay nada más que contar, un personaje recién llegado al barrio reaviva el objetivo de la novela, es decir, que Moishele haga propias las ideas sionistas. Así, él decide dejar el barrio Palestina para ir a ocupar la tierra Palestina.

Los diálogos son consecuencia de los defectos mencionados, sin evolución o cambio en los personajes, sin ideas profundas ni complejidad en las conversaciones: cada uno expone una postura que permanece incólume, salvo algunos acontecimientos. Las charlas tampoco conducen ni hacen progresar la historia. Además, aunque sepamos quiénes hablan, el narrador reitera los nombres como si se tratase de literatura infantojuvenil, quizá por la necesidad de distinguir voces indistinguibles por sí mismas y que representan nociones muy concretas de lo que el protagonista considera válido e inválido. El libro termina sin que se conozca a otro personaje que no sea Moishele.

En este libro, no es posible ubicar el barrio Palestina porque el mismo no importa ni es posible reconocer a la familia migrante porque tampoco importa. No hay comentarios ni observación sobre la vida, la lengua y las costumbres de los habitantes de un sugerido Paraguay, pues no hay más que un médico paraguayo que asiste a la familia. Las páginas del libro no permiten que sepamos nada más que las incipientes tribulaciones de un niño inverosímil convertido en un joven inverosímil. Esta no es una novela sobre un barrio, ni sobre una familia; tampoco sobre la maduración del protagonista. Sí es un manifiesto sionista que contiene numerosas citas de sus padres fundadores.

En fin, propaganda para justificar la ocupación, el apartheid, la limpieza étnica y el genocidio de Palestina.

 

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