cerrar [x]

Diálogos con nuestro amigo Caracol

por
Diálogos con nuestro amigo Caracol de Ricardo Franco Lanceta. Editorial Y, Servilibro (2018). Libro de relatos, ilustrados por Juan de Dios Valdez.  128 páginas. Precio: G 35.000. Disponible en las librerías de Asunción. Más info: bene.edicion@gmail.com.

 

Contratapa

«En esta preciosa obra, Ricardo Franco Lanceta (1924-2013) exhibe su sabiduría enciclopédica y talento literario. A través de los encuentros con Caracol y sus congéneres, Cangrejo, Tortuga, Lombriz, Alacrán, Liebre, Murciélago, Águila y Loro, nos lleva de la mano para convencernos de que la conducta de estos animales, regida por el instinto, supera el raciocinio del ser humano en términos de ética ecológica. Si no hacemos una reflexión crítica sobre los errores que está cometiendo la civilización occidental, la pérdida puede ser irrecuperable. Por tanto, Diálogos con nuestro amigo Caracol se constituye en un instrumento pedagógico adecuado para despertar la conciencia de responsabilidad en la defensa de nuestra Casa Común: la Tierra.» Sinforiano Rodríguez

Palabras del editor

Ricardo Franco Lanceta nos legó obras invaluables. Las páginas ensayísticas, en especial sobre temas de derecho, economía e historia, fueron publicadas en diversos medios nacionales e internacionales. Las páginas literarias y autobiográficas, casi todas se encuentran inéditas.

En sus últimos años de vida, más de una vez hablamos sobre ordenar los archivos resguardados en su oficina y casa. Miles de papeles, documentos, carpetas, periódicos, revistas y libros con notas… Sabíamos que entre ellos se encontraban algunos libros en potencia. Solo faltaba el tiempo para leerlos, clasificarlos, seleccionarlos, editarlos y, por supuesto, publicarlos.

Tras su muerte, retomé ese diálogo con Claudia, su hija, y nos propusimos hacer el trabajo. Entre los archivos, se encontraban poemas, relatos, memorias, artículos y bosquejos de libros.

Los diálogos con Caracol y sus congéneres, publicados en la revista Acción Cooperativa entre noviembre de 2009 y agosto de 2012, se convirtieron en nuestro primer proyecto editorial. Ricardo los había escrito, recurriendo a la dialéctica narrativa, como una propuesta pedagógica: para salvar al mundo, debemos reaprender el instinto de conservación de los animales. Claudia leyó algunos a su hija Isabella, entonces de 3 años. Ella los escuchó con sincero interés y nos obsequió la idea de que pensáramos la obra como un libro ilustrado.

El artista Juan de Dios Valdez aceptó la invitación de interpretar los relatos y de plasmar una estética sabiamente infantil, presentando a Ricardo como un anciano-niño-sensible que escucha con mucha atención a sus amigos.

El resultado es este libro, pequeño y erudito, bello y cuidado, que también cuenta con el aporte de Luis Mozart Fleytas y Sinforiano Rodríguez, autores de los comentarios incluidos en las penúltimas páginas.

Introducción del autor

En el mundo digitalizado de supuestos avances vertiginosos cada día hay más pobres. Es hora de hacer un balance, un alto, una conclusión que nos reoriente en este pavoroso desconcierto.

El balance es negativo: avanzan en tecnología de la civilización y dejan de lado los valores de la cultura. Todo es demasiado rápido en el mundo del tener, fomentado todos los días por todos los medios, aplicando peligrosamente una tecnología de penetración consumista subliminal. Es la gran confusión de la globalización.

La pregunta otoñal es: ¿a dónde va el mundo?

Conviene desacelerar, hacer un alto y tomar, por encima de los intereses materiales de la ganancia, el valor humano, el rostro humano de la vida.

El caracol, animalito que se arrastra, tiene la virtud de la lentitud; del avance sabio. Mirémoslo, puede enseñarnos a detener esta infernal marcha de velocidades que provoca violencias y choca contra nuevas violencias.

¿Hasta cuándo seguirán destruyendo la calidad de vida de nuestro planeta Tierra? Esta pregunta tiene respuesta en eso que hoy se nos ocurrió denominar la cultura del caracol, que avanza siempre y tiene el instinto sabio de eludir los obstáculos.

Seguiremos este diálogo con el caracol. Talvez, como él, aprendamos alguna vez a encontrar el camino. No importa la lentitud, obra de una sabiduría instintiva que el ser humano ha perdido para transferir su identidad humana al barullo digitalizado de aumentar cada día más y más la velocidad. Y siempre queda la misma pregunta: ¿para qué? Y siempre tendremos, ya por experiencia o sabiduría, o las dos cosas, la misma respuesta: la cultura del caracol.

 

¿Te gustó la nota?
  • ¡SÍ! 
  • NO 
  • MÁS O MENOS 
0

Aún sin comentarios.

¿Qué opinas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *