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Tres libros que me han impresionado

Rogelio Vallejo, miembro de nuestro consejo editorial, también nos comparte su comentario sobre los libros leídos en 2019 que le han impresionado: El laberinto de los espíritus de Carlos Ruiz Safón, Abril rojo de Santiago Roncagliolo e Hijos del agobio de Antonio Ansón.

 

Imagino que todo el mundo, no solamente los que vivimos en este Reino Desunido, también conocido como ¿Gran? Bretaña, ha tenido que pasar mucho del 2019 leyendo, viendo, oyendo y preocupándose por cómo sobrevivir las crisis y los desastres que nos asedian diariamente. Para los que conocimos otras épocas, esta evidente y palpable falta de esperanza que los pronósticos científicos, las estadísticas, la política de los poderosos, y demás claramente producen, es terriblemente difícil de ignorar. Sería tonto también negar que lamentablemente hay demasiados seres humanos que no notan, o no quieren notar, estos problemas y desastres. No voy a adentrarme a explicar quiénes y porqué lo hacen, porque este no es el tema en cuestión. Solamente quería explicar que el tiempo que dedico generalmente a la lectura de libros ha sido carcomido por tantas inquietudes y preocupaciones, porque los sacudones político-sociales que se hacen sentir a diario aquí tienen el mismo efecto que los temblores de los terremotos más peligrosos.

Al menos, y por suerte, todavía hay gente que quiere escribir, y estoy seguro de que los libros que se escriban y publiquen hoy y mañana impresionarán de un modo u otro a los que sobrevivan nuestros errores, descuidos, miedos y, principalmente, nuestras brutalidades. Pero a pesar de todo esto, he podido leer algunas obras que me han dado mucho que pensar, que me impresionaron, y que estoy convencido recordaré por mucho tiempo, y no digo que me gustaron porque, aunque maravillosamente ideadas y escritas, tienen ese despiadado esplendor que sabe revelar lo obscuro y lo radiante, lo mejor y lo peor del ser humano, sino al mismo tiempo los cócteles de ese tipo tienen mucho que también aflige, frustra e indigna ―sentimientos que considero esenciales, pero no necesariamente placenteros―. Aquí van los tres que he elegido:

El desenlace de la saga La sombra del viento de Carlos Ruiz Safón: El laberinto de los espíritus es un verdadero tour de force, que no solamente consolida la gran calidad del escritor, sino también revela los varios mundos que describe, y que como en el que vivimos, las emociones, las acciones y las vivencias de los personajes son totalmente palpables y de una ferocidad implacable. Además, el autor introduce sin pretensión, y juiciosamente, aforismos y apotegmas (originales y transformados), en la trama de su compleja narrativa.

Otro que no es para quienes buscan entretenimiento sin complicaciones: Abril rojo del peruano Santiago Roncagliolo. Es la historia de un desventurado y diligente burócrata al que las veleidades de la política de su país lo llevan a confrontarse con la realidad de una vida sin incidentes de nota, y la peligrosa realidad del mundo en que vive. A pesar de ser ganador del Premio Alfaguara en España (2006), sé que a muchos este libro no ha gustado; por mi parte no pude abandonar su lectura, lo encontré adictivo.

Al final de este año leí el libro del español Antonio Ansón Hijos del agobio, un ensayo sobre cómo la fotografía explica diferentes experiencias traumáticas colectivas relacionadas con guerras y dictaduras en Europa y las Américas. Basta citar lo siguiente: «Llama la atención que en buena parte de los trabajos fotográficos sobre la memoria, sean mujeres las que recuerdan. Las que lloran hoy a pie de fosa el recuerdo que emerge de la tierra son mujeres.»

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