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Por qué Montero Tirado rechaza la educación que necesita

En Por qué rechazamos el Plan de Transformación Educativa. En defensa de los hijos, la familia y el bien común, Jesús Montero Tirado opina sin sustento y miente sobre la educación en el Paraguay y el Plan Nacional de Transformación Educativa.

 

En el libro están reunidos setenta artículos publicados en una columna semanal en el diario Abc Color. El conjunto de opiniones compone un panfleto antiético, antiintelectual, falso y sumamente dañino que es preciso analizar y desmentir.

En el título ya hay un error. El autor, sacerdote jesuita, recurre al plural «rechazamos» en un libro que contiene, exclusivamente, opiniones con su firma. La introducción, a la vez, inicia con una mentira: «Por primera vez en la historia de Occidente, la educación se ha convertido en la estrategia prioritaria de la dominación y colonización de los pueblos». Hay tanta evidencia contra esta mentira aviesa. Basta mencionar dos periodos históricos: el proceso de colonización de América, exterminio y sometimiento de los pueblos originarios con la cruz y la espada; y la estrecha colaboración de los sectores hegemónicos de la Iglesia católica con los gobiernos locales, entre ellos la dictadura de Alfredo Stroessner. Con educación, el sacerdote jesuita podría conocer la historia documentada y corroborada.

En los primeros veintitrés artículos, Montero Tirado habla del mal estado de la educación en el Paraguay y señala a los políticos como responsables. Insiste en que son «violadores» de la Constitución Nacional y las leyes. Resulta cuanto menos curioso que un sacerdote católico insista en la expresión «violador» sin pudor ni autocrítica. Sin embargo, el uso de expresiones como «violación», «amenaza», «enfermiza», «anémica», «caos», «destrucción», «subversivo» (término con el que la dictadura estronista señalaba a toda persona que no estuviese de acuerdo con ella) son de uso recurrente e impreciso del autor. Utiliza el miedo y la culpa para manipular y provocar a su público rabia e indignación.

Uno de los ejemplos más acabados de esta manipulación es el artículo número veintitrés, titulado «Niñas lesbianas». Imagina el escenario en que una preadolescente de doce o trece años dice a una de sus compañeros que ella es lesbiana. ¿Qué tiene él para decir al respecto? Lo siguiente: «Es evidente que una niña de esa edad no tiene capacidad personal para tomar una decisión de tanta trascendencia para ella, para la familia, para la sociedad e incluso participativamente para la humanidad». Sin evidencia, habla de «evidente» y niega el derecho a la expresión de la personalidad (art. 25 de la Constitución Nacional).

La peor parte del libro inicia en el artículo número veinticuatro, donde empieza la diatriba contra el Plan Nacional de Transformación Educativa (PNTE). Se vale de diversas técnicas para desviar la atención sobre lo que de verdad contiene el Plan. Por un lado, se enfoca en los tecnicismos propios de la burocracia que no funciona eficientemente. Por otro, cita con recurrencia los artículos sobre la responsabilidad del Estado en las políticas de educación y los que definen a sus actores. Las «sólidas argumentaciones» que expone consisten en copiar y pegar esos artículos al lado de opiniones y hechos no comprobados (no hay citas de algún otro documento, publicación o referencia que pruebe sus dichos).

Finalmente, da paso a las acusaciones y las mentiras: que el PNTE está en contra de la Constitución Nacional, las leyes, la familia y la vida; que busca introducir la ideología de género en las escuelas públicas; que se enseñará sobre el aborto y la eutanasia; que los proyectistas son lobistas internacionales sobornados por la Unión Europea. En las páginas web oficiales del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI), del Plan Nacional de Transformación Educativa (PNTE) y del Ministerio de Educación (MEC) están los documentos disponibles para refutar sus falsedades.

El libro es un panfleto antiético. El autor acusa sin pruebas, miente, tergiversa, recurre a expresiones fatalistas, insulta y degrada. Habla de cómo las autoridades y los proyectistas del PNTE «violan» las leyes y cometen «delito» al hacerlo cuando, en realidad, cualquier estudiante de Derecho podría tener la generosidad de educarlo para que aprenda que cometer un delito es hacer algo de lo que está tipificado como tal en el Código Penal. No cumplir con la Constitución o las leyes no provoca necesariamente una persecución penal.

Otra imprecisión jurídica está en lo referente a las «Comunidades educativas». El autor acusa a los gobiernos de antidemocráticos por no formarlas, pero estas no son una figura legal a registrarse como persona jurídica (como sí lo son las sociedades, las asociaciones y las fundaciones), sino el producto de las relaciones sociales entre distintos actores, lo cual requiere gestión y voluntad política. Que una comunidad exista depende, además del Estado, de otros actores sociales como las empresas privadas, las iglesias, los propios habitantes de una zona determinada, etc. Según Montero Tirado, los gobiernos «eliminaron» las comunidades educativas. Otra acusación sin pruebas y a la fecha falsa, atendiendo a las consultas en todo el país para la aprobación del PNTE.

El libro también es un panfleto antiintelectual porque realiza lo que en sociología se llama un análisis internalista: toma un fenómeno y busca las causas y las consecuencias en el fenómeno mismo. Por ejemplo, a un niño le va mal en la escuela porque no estudia; no estudia porque es pobre y tiene hambre, carece de materiales suficientes. Fin. Es decir: prescinde del contexto en el que se ha desarrollado la educación en el Paraguay. No contiene una oración sobre los problemas estructurales del país: distribución de la tierra, modelo de producción extractivista que genera poco empleo, destrucción del medio ambiente, inexistencia de una burguesía local productiva, desigualdad en la distribución en el ingreso debido a la matriz tributaria, precarización laboral y otros factores, todo ello en un contexto regional de lucha de políticas públicas nacionales y populares contra las viejas oligarquías terratenientes, el crimen organizado y el capital extranjero. Montero Tirado ataca la metodología con la que se elaboró el PNTE, pero su forma de analizar la realidad es errada o maliciosa: o ignora las herramientas sociológicas para exponer sobre un fenómeno o, conociéndolas, escoge mirar para otro lado y revive a los fantasmas del «comunismo internacional» y el «nuevo orden mundial» que están detrás de la «ideología de género».

Por último, el libro es un panfleto de la ultraderecha, la misma que con mucha fuerza ataca a las democracias en el mundo. Se vale de la mentira, la difamación, el pensamiento conspiranoico y la tergiversación de significantes como «vida», «familia», «libertad» y «democracia» para difundir falsedades en amparo de lo que interpretan como «libertad de expresión», aunque  este derecho encuentre su límite en artículo 46 de la Constitución Nacional (de la igualdad de las personas que, entre otras cosas, no admite discriminaciones) y lo que se entiende por calumnia, difamación e injuria en los artículos 150, 151 y 152 del Código Penal.

Una pregunta válida es por qué el diario Abc Color publica semanalmente las opiniones irresponsables y dañinas de Montero Tirado. También, que la prologuista Carolina Cuenca y otros consideren al sacerdote jesuita como una «mente privilegiada» y un «estupendo analista» contra el «globalismo en la Agenda 2030» (la expresión precisa es Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2030, iniciado en el gobierno de Horacio Cartes y continuado por el de Mario Abdo Benítez). En tiempos de noticias falsas, cuando los ciudadanos son sometidos a la confusión y la desinformación en un contexto cada vez más pauperizado, la manipulación más efectiva no se vale de grandes ideas, sino de explotar los miedos arraigados.

¿Cómo se hace frente a eso? Con una educación integral y de calidad que el autor necesita, pero que rechaza. ¿Por qué? ¿Por qué alguien querría que el Paraguay se mantenga en el puesto 14 de 19 en el Índice de Desarrollo Humano de la región latinoamericana, donde seis de cada diez niños y adolescentes se ven forzados a abandonar la educación escolar, el presupuesto para la educación no alcanza el 7 % del PIB recomendado como estándar internacional, el analfabetismo absoluto es del 6,7 % (en aumento desde el 2015) y los últimos resultados en las pruebas PISA (citados también por Montero Tirado) indican que el 90 % de los estudiantes no poseen aprendizaje básico en matemáticas y lectura?

La realidad se desafía con análisis multidisciplinarios serios, datos veraces, comparados y contextualizados, apertura intelectual y compromiso ético. Nada de esto se encuentra en el libro.

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4 Comentarios
  • Alam Brito
    febrero 3, 2023

    Los principios del escrito son compartidos, pero lamentablemente parece escrito con un limón en la boca, es como si es autor tuviese más rábia que razón, lo que le quita al escrito argumentos pues sobresale mas la rabía que la argumentación.
    Lamentablemente, se pierde en buena medida su sumun de la cuestión, al dedicarse a atacar el autor, pero poco o tangencialmente los argumentos que se quieren demostrar son falacias.
    Buen intento, pero siga participando… De regular para abajo o mejor un 2/5

  • Rocío Villalba
    enero 31, 2023

    “En tiempos de noticias falsas, cuando los ciudadanos son sometidos a la confusión y la desinformación en un contexto cada vez más pauperizado, la manipulación más efectiva no se vale de grandes ideas, sino de explotar los miedos arraigados.”
    Es la mejor expresión que leí ante tanta verdad expuesta por el autor de la nota. Excelente!

  • norma meza
    enero 31, 2023

    para mí mejor comprénsion a esta nota ,yo necesitaría leer la recopilación de artículos de Montero
    lástima que Bueno no incluye los párrafos en pie de página
    ,por lo tanto tendré que encontrar la recopilación Montero leerla y volver a este análisis de Bueno

  • María Josefina Ríos V.
    enero 31, 2023

    Es absolutamente necesario desenmascarar a este falso profeta. Quien, en base a su trayectoria histórica, ganó buena reputación y hoy falta a principios centrales como la verdad y manipula en función a su fanatismo.

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