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Maybell Lebron: crear es seguir viviendo

Lectora desde niña, escribió sus primeros poemas y cuentos a los 59 años y publicó su primer libro a los 69. En 2019, tras una cosecha de numerosos libros, premios y reconocimientos nacionales e internacionales, festejó 96 años de vida, con la buena nueva de la reedición francesa de su novela Pancha. Une héroïne paraguayenne. En esta entrevista, nos cuenta algunos momentos significativos de su carrera literaria.

 

―A fines de 2018, viajaste a Europa para presentar la edición francesa de la novela Pancha (2000), en París y Berlín. Y en los últimos meses de 2019, la editorial L’Harmattan te solicitó la autorización para la reedición. Logro atípico en la literatura paraguaya: trascender el idioma y el continente. Cuéntanos sobre esta experiencia.

―Hace varios años viajo a Europa invitada por mi hija Norma Netto de Stengel que reside en Munich con su esposo y familia. Ella es apoyo y ayuda para todas mis actividades literarias en el extranjero, y Cónsul General del Paraguay en Munich.

El 25 de noviembre de 2014, auspiciada por la Delegación del Paraguay ante la Unesco en París, presidida por la embajadora Dra. Julia Velilla y el apoyo del agregado cultural Sr. José Federico Samudio, me recibieron en la sede de la Unesco, para presentar mi entonces nuevo libro de poesía, Poemas. Lo presentaron el embajador de Venezuela, poeta y escritor, Dr. Luis Alberto Crespo, y el embajador de Costa Rica, Dr. Jacques Sagot, laureado poeta y escritor, ambos con bellísimas palabras, frente a una nutrida concurrencia.

Para la dama del poema elocuente, Maybell Lebron, pronunciar y anotar la poesía es, lejos de la duda y el sigilo, mandato efusivo de una confesión, como efusivo es el gran verde de su breve patria de habla tupí, principio y el siempre del frenesí del pájaro mosca y balbuceo del hombre recién vivido.

Luis Alberto Crespo

 

No hay un verso que no sea bello, no hay una imagen que no suscite cantaradas de asociaciones, no hay nada, en este poemario, que no me haya interpelado (y conste que soy ya un viejo cartógrafo de esa vasta comarca que llamamos poesía). No sé qué decir.  Creo que la belleza superlativa tiende a sumirnos en el silencio y el recogimiento.

Jacques Sagot

Estimulada por tan buena acogida a mi obra y la ayuda inapreciable de José Samudio, decidí traducir Pancha al francés. Luego, en interesantes diálogos con Milagros Ezquerro, profesora de Literatura Hispanoamericana en París, Sorbonne, y autora de numerosos trabajos sobre escritores sudamericanos y también sobre Roa Bastos, ella me dijo que no acababa de descifrar el verdadero YO del paraguayo, tal vez porque los autores nacionales no le hacían llegar otros enfoques. Entonces compartió el texto de Pancha con Michele Ramond, directora de la colección Créations Au Feminin, de la editorial  L´Harmattan, quién quedó fascinada con la novela; y con estas dos grandes colaboradoras todo se me hizo más fácil. Hay un genuino interés en conocer el Paraguay a fondo y hacer un análisis personal de la historia y el mito, análisis que aún a nosotros nos falta aclarar y dar a conocer en el país y en el extranjero.

Con orgullo y alegría recibí de la editorial L´Harmmatan el pedido de autorización para una segunda edición del libro. Reeditar en Europa es no solo orgullo para mí, que me atreví a mostrar nuestra literatura al mundo, sino una muestra de que la literatura paraguaya tiene jerarquía y autores de primer nivel.

Agradezco la calurosa acogida a mis obras, tanto en París como Berlín o Munich, pues también fui invitada a Berlín por el director del Instituto Cervantes, Diego Valverde, y presentada por el embajador del Paraguay en Alemania, el Sr. Fernando Ojeda, a una charla del 28 de noviembre de 2018, programada y dirigida por el Sr. Germán Rodríguez, director de Hispanovisión, en Alemania. Los escritores del Paraguay deben dejar oír sus voces, y con tranquilo razonamiento, buscar la verdad, lejos del mito. El éxito los espera al otro lado del océano.

 

―Presentaste la biografía Dr. Juan S. Netto. Un hombre en 2017. Rescate de la vida y obra de tu esposo, legado tanto para la medicina como la ciudadanía, pues así como fue un médico prestigioso, también fue un ciudadano comprometido. Y quien está presente en algunos de tus poemas. ¿Por qué los buenos ciudadanos no son parte de la memoria de la sociedad paraguaya?

―La falta de cultura, resultado de los malos programas académicos, y la traba del guaraní, no dan al paraguayo común acceso a conocimientos básicos que le permitan tener parámetros para cotejar realidades y discernir con criterio propio, lo cual lo hace pasto de ambiciosos e inescrupulosos dirigentes. Las calles solo llevan nombres de militares, aunque sean de sargentos, son pocas las que homenajean a aquellos que lucharon por llevar cultura y conocimientos a su pueblo, cualquiera fuere la profesión en que se hubieren destacado. Mi marido tenía todos los atributos que un HOMBRE debe tener para merecer este título, y lo lleva en el libro.

 

Memoria sin tiempo (cuentos, 1992), Puente a la luz (poemas, 1994), Pancha (novela, 2000; Premio Roque Gaona), Ayer, tal vez mañana (poemas, 2004), El eco del silencio (cuentos, 2005) y Cenizas de un rencor (novela, 2010).

 

―En 2014, publicaste Poemas, pequeño y distinguido libro: primero ganó el segundo puesto del Premio Academia Paraguaya de la Lengua 2015 y luego el Premio Nacional de Literatura 2015. Cuando lo anunciaron, uno de los jurados dijo que era un libro «con poemas de gran valor literario» y consideró la breve introducción como una joya en prosa. ¿Lo consideras el libro que te representa más significativamente?

―Todo escritor  es minucioso coleccionista de hechos y visiones, pero hay en su obra indiscutibles relámpagos y girones de su YO interior al volcar al papel su mundo de fantasía. En la poesía más aún que en la prosa. Y en la introducción de Poemas creo tienes la respuesta.

No estaba en mis planes llegar a los 90 años. Gracias a lo Alto por haberme permitido volcar en estos versos toda la experiencia acumulada, y yo egoístamente, hacerme el regalo de editarlos pues aún estoy en la duda de quién soy, a pesar de tantos años lidiando en esta apasionante aventura que es vivir.

Maybell Lebron en «Entrega», introducción del libro Poemas (2014)

 

―Fundamos el Salón de Lectura en julio de 2003, club del libro que pronto se volvió taller literario. Yo participé hasta diciembre de 2008, pero el grupo continúa reuniéndose en tu hogar. ¡Ya son dieciséis años! ¿Qué te motivó para que te volvieras la orientadora literaria de un grupo de jóvenes?

―Me motivó justamente eso: el grupo de jóvenes. Es necesario que los adultos respondan a los cuestionamientos de los jóvenes. Si ven en ellos curiosidad y deseos de conocer ese mundo en el cual están obligados a vivir, es orgullo y gozo tratar de sostener esa mano que se tiende. Ni siquiera hace falta sabiduría, sobra con amor y comprensión. Nunca lo llamé taller porque elegí a sus miembros y nunca pedí nada a cambio.

 

―Publicaste Pancha en 2000 y ese mismo año ganó el Premio Roque Gaona. Es una novela histórica con esmero poético. En la historia del Paraguay hay muchos protagonistas varones, pero genéricamente se habla de la mujer como gran reconstructora. Pancha, Francisca Garmendia, la Antígona paraguaya, ¿por qué le dedicaste años de tu vida para investigar y escribir la novela?

―Pancha fue una mujer fuera de su tiempo. Es cierto. Una Antígona enterrada viva, pero no en la tierra, sino en la putrefacta dictadura de un ser malvado y egoísta a quien no importó inmolar a su patria y a sus hombres en aras de su orgullo. MUJER fue Pancha. Joven, generosa, REBELDE, perseguida sin tregua, sin jamás claudicar. La mujer paraguaya levantó una nación deshecha… trabajando. La guapa fregona y altiva madre soltera. ¡Cuánto sacrificio!

 

―Cofundaste Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA) con Dirma Pardo y Luisa Moreno, en 1997. Hasta entonces, era común que la literatura paraguaya fuera representada solo por varones. ¿Cuáles son los logros de EPA?

―Es casi imposible el que una escritora paraguaya de la actualidad pueda imaginarse en 1997. Fueron solo unas pocas mujeres osadas las que se atrevieron a escribir y luchar por que se conocieran sus obras. Sin apoyo ni estímulo de la sociedad guardaban sus cuadernos debajo de las ollas o en el secreto de la soledad. La intelectualidad masculina sonreía con sorna sin soltar un peso en apoyo a la edición de un libro con firma de mujer. Sueños, cuentos, poemas y un bullir creativo que forzaba fronteras. Fuimos unas pocas rebeldes; corrió la voz y fuimos muchas. Denodado esfuerzo y solidaridad. Ayuda para publicar. Libros de EPA llenos del aliento creativo de sus socias. Trabajo, genio, inteligencia. Recorrimos el Paraguay entero con nuestros libros…y se hizo la luz. Hoy la literatura paraguaya escrita por mujeres es excelente, textos de maravilla se llevan honrosos premios, solo resta mantener bien alto el pendón.

 

Puente a la luz, tu primer libro de poemas, es de 1994. El primer poema es el éxtasis de estar vivos, celebración que mantienes a lo largo de los años. Y que nos recuerda a Walt Whitman. ¿Qué poetas te volvieron poeta?

―Es una pregunta difícil de responder. Sé de sensibles y estupendos escritores que no pueden escribir ni un soneto. Sospecho que es un DON que se debe pulir hasta que brille. De Shakespeare, pasando por Walt Whitman y Gómez Sanjurjo hay cientos de poetas ―ellos y ellas― que amo.

Éxtasis

Mira

estamos vivos.

Siento la savia oscura galopar en mis cauces.

La luz borra quimeras

―huéspedes de párpado ceñido―

y dibuja sin prisa tu contorno olvidado.

El nácar de la arena tramonta el aire y se deshace

en la playa las huellas son testigo.

Mi aliento y tu cuerpo palpitante repican:

Ya ves

estamos vivos.

 

Del libro Puente a la luz.

 

―En la tapa de Puente a la luz, una pintura de Vincent van Gogh: Trigal con cuervos. Para muchos, el camino de la pintura lleva a ninguna parte; sin embargo, con el enfoque y el título de tu libro, el camino nos lleva a la luz. ¿A qué luz?

―A esa luz que es vida y deja atrás a los cuervos del horror. De nosotros depende.

 

Poemas (2014, Premio Nacional de Literatura 2015), Ser. Poesía completa (2015), Dr. Juan S. Netto. Un hombre (2016), Memoria sin tiempo (Serie Educando), Pancha (Serie Educando) y Pancha. Une héroïne paraguayenne (2018).

 

―Ya que mencioné a van Gogh, es inevitable hablar de la pintura, el segundo arte en tu vida. ¿Qué tan importante fue y es la pintura en tu sensibilidad como escritora?

―Admiro y envidio el arte de poner luz y vida al color. He tenido el privilegio de poder visitar los más famosos museos del mundo. Muda, sola, sentir y vibrar ante pinceladas maestras que estrechan en un etéreo abrazo al sublime creador. Es maravilloso.

 

―Presentaste tu primer libro, Memoria sin tiempo, en 1992. Tenías 69 años. ¿Qué representó esa colección de cuentos en ese momento? ¿Y qué representa ahora?

Memoria sin tiempo fue la reafirmación de mi YO postergado en otras obligaciones… y le sigo dando las gracias. Ese éxito inicial inauguró el deseo de seguir y mejorar en una senda que nunca más abandoné y en la que aún dejo huellas a los 96 años.

 

―Participaste del Taller de Cuento Breve, con Hugo Rodríguez Alcalá, y del taller de escritura con Carlos Villagra Marsal. ¿Qué tan importantes fueron estos espacios en tu formación? ¿Qué enseñanzas quedaron grabadas en tu conciencia de lectora y escritora?

―Hugo Rodríguez Alcalá. Gran profesor y amigo. Él despertó en mí el ansia de escribir. Carlos Villagra Marsal, más joven y más culto que yo fue, sin embargo, quien orientó a los duendes de mi fantasía. Luego, tras años de amistad e intercambio literario, nuestros encuentros solo cesaron con su partida al misterio del más allá.

 

―En la solapa de tus libros, leemos que escribiste tus primeros cuentos y poemas en 1982. ¿Qué sucedió entonces para que te iniciaras en la escritura?

―Lo nuevo, me sobraba tiempo libre: no había niños.

 

―En tu tiempo de esposa, madre y ama de casa, fuiste lectora asidua y también solías compartir tus pareceres literarios con los lectores de tu entorno. ¿Qué momentos recuerdas de esos años?

―Ya con hijos adolescentes compartía charlas con amigas, algunas que participaban de talleres literarios, otras simplemente lectoras, y a veces con amigos de mi marido, amantes de los libros, en reuniones sociales.

 

―Tuviste una breve etapa de estudiante en la educación formal; sin embargo, en tu casa había una biblioteca y tu padre te obsequiaba libros. ¿Qué tan importante fue para ti que contaras con libros en tu infancia?

―En mi solitaria niñez, los libros fueron mis amigos y confidentes. A través de ellos conocí al mundo y aprendí a expresarme. Supe y analicé cosas que muchas niñas de mi edad no sabían. Me enseñaron a vivir feliz.

 

―El 23 de septiembre pasado festejamos tus 96 años. Lúcida, lees y escribes. En uno de tus nuevos poemas afirmas: crear es seguir viviendo. ¿Es el sentido de la vida?

―A veces pienso que tanto vivir cansa. Siempre fui activa, la holganza me aburre. El físico no responde, solo queda crear para sobrevivir feliz.

 

Ella

rescatada del tiempo

libera sus ansias de cadenas

la mano

con letra aún precisa

con alegre aquelarre poblado de sueños y quimeras

invoca a los duendes de su fantasía.

Arrebolada la cara sin arrugas

crea

un mágico mundo de mentira.

 

Fragmento del poema Crear (2019)

 

Maybell Lebron en el Primer Festival de Poesía Asunción 2017.

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2 Comentarios
  • Nardo
    febrero 12, 2020

    Enriquecedor trabajo. Empecé a leer «Paraguay cuenta», placentero viaje literario.

    • Revista Y
      febrero 13, 2020

      ¡Gracias por leer y comentar, Nardo!

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