En La garganta de la tierra de Marco Augusto Ferreira, novela breve, con buen ritmo, poco exigente y sin rigor editorial, un pedazo de tierra escondido en el Chaco contiene tanto la lucha como la vergüenza de un pueblo.
Ante la necesidad de contribuir al sustento de la familia y de mantener su autonomía y comodidad, María Inés Duarte, protagonista de la novela, debe aceptar un trabajo que cuestiona de manera implacable los principios de ella y de quienes la rodean. Abogada, joven, idealista y ambiciosa, enfrenta la realidad sociopolítica del Paraguay de finales de la década de 2010 con toda la ingenuidad que le provee la casi nula experiencia que tiene en esa profesión. Quien la contrata es el gobernador Alcides, antagonista secundario y, paradójicamente, víctima de la novela, para supervisar la tasación de algunas tierras heredadas en venta al Estado, deseoso de no verse envuelto en una caza de brujas política.
La garganta de la tierra ofrece un panorama parcial sobre la corrupción política y social del Paraguay subsistente desde la dictadura de Stroessner, aunque no estructura formalmente una denuncia contra el lucro por las tierras usurpadas. Aun así, por medio de María Inés Duarte, el autor intenta navegar la intrincada complejidad burocrática del sistema legal paraguayo para intervenir en las instituciones de derecho del país, la familia, la idiosincrasia nacional y el bilingüismo con carácter de diglosia. La codicia tiene una participación sublime durante el desarrollo de la trama. Se desprende de la urgencia y la dignidad del trabajo como una justificación temporal ante las dificultades que atraviesa la familia de María Inés y se contrapone con el concepto de corrupción institucionalizada desde tiempos de la dictadura.
Desde una perspectiva de lucha de poderes imposible, la novela abarca el atractivo concepto de la corrupción, pero sin poder desarrollar por completo el tejido impermeable de sus manifestaciones, en especial, de prebenda y nepotismo. Un lector serio en busca de una lectura desafiante hasta podría sentir la confianza quebrantada cuando la narración lo distrae del dilema principal con un elemento mítico e ilusorio como la plata yvyguy.
En medio de ese desorden, una familia de buscadores instiga a María Inés a una empresa digna de la fábula de El gato y el ratón. La caída de ella en tentación y paranoia se complementa con el entusiasmo por hacer valer la propia autoridad ante un grupo de hombres fijados en su objetivo de recuperar un tesoro escondido desde tiempos de la Guerra Grande. Un paralelismo importante, aunque engañoso, con la relación entre la abogada y el gobernador. Ella y el grupo de buscadores son impulsados por una ilusión mítica y secreta que no acepta cuestionamientos. El cimiento, sin embargo, es una disputa nacional contra la herencia estronista.
La novela busca exponer tanto los peligros del ser humano como sus desatinos sin despreciar los conflictos morales que ponen a prueba la integridad personal. La garganta, pasarela de tierra que da nombre a la novela, es un elemento vivo. Su existencia es una invitación al desastre y la iniquidad. Más peligrosa, incluso, que el gobernador. El contexto cargado de descontento social, pero aceptado con la familiar resignación paraguaya, reproduce las miles de hectáreas de tierra usurpadas por terratenientes.
Tanto en la realidad como en la novela existe desconfianza ante la figura de la autoridad. Estigmatizada como tejedora de redes de favores y encubrimientos, valida la renuencia de recurrir a procedimientos legítimos de cualquier índole. La tensión por sobrevivir con justicia y honradez pronto se convierte en tensión por mantener encubiertos los propios engaños.
Obtener ganancias de manera desmedida parece ser un tópico frecuente y se intercala con la extensión de la herencia de la dictadura en cuanto a violación de Derechos Humanos. La imposibilidad de la reforma agraria y la pérdida de tierras cultivables a manos de extranjeros o del propio Estado son solo dos de estos legados. Desde la publicación del Informe de la Comisión de Verdad y Justicia del año 2008 se sortearon varios procesos y decretos que han perpetuado la promesa de su recuperación. La corrupción imperante posibilita este desenvolvimiento retratado en la novela.
Pero esta también deja en claro que no se trata de una lucha contra algunos individuos. Se trata de una lucha contra el sistema que reclama adeptos indiscriminadamente. María Inés, en su realización vital sobre su nueva condición de abogada con experiencia, es reclamada por el sistema. Sabe que nunca podrá volver al idealismo de sus principios juveniles y también comprende que no existe un Príncipe del infierno, puesto que quien ella consideraba la encarnación de la corrupción «era solamente un hombre, un hombre minúsculo en el universo que representaba aquella tierra de un reino fantástico que era el Paraguay, encerrada en su isla de tierra con montes que dominaban el horizonte, sometida a ser tragada por sí misma, por sus bosques de eucalipto medicinales (sic) y sus cada vez más hambrientas praderas de pastoreo».
En fin, La garganta de la tierra es una lectura con puntuales referencias literarias ⸺como Poe y Dante⸺, cautivante, rápida, pero ⸺tal vez en consecuencia de esto último⸺ superficial. Es necesario notar, además, que la voz narrativa reproduce la tradición oral de la lengua paraguaya sin cuidar el punto de vista desde el cual narra la historia. Detalle que, a pesar de la advertencia editorial de que podría haber errores de digitación, impresión o duda conceptual, pone en duda el compromiso de la asociación entre el autor y la Academia Paraguaya de la Lengua Española, institución que distinguió esta novela con el Premio Beatriz Rodríguez Alcalá en 2021.









George Steiner
agosto 25, 2022Se podría decir que es hasta repetitiva la situación en donde se premia una obra, que en este caso, repitiendo los dichos de la articulista, se pone en duda el cuidado que debería de tenerse. Un llamado de atención a la Academia de la Lengua.