El libro Helena y el amor con triple moral, en un intento de glorificar el comportamiento infantil en los adultos y de integrar diversos fragmentos de otras obras, es una marca vergonzosa en la literatura paraguaya.
A mediados de este año, la novela Helena y el amor con triple moral fue publicada por María Nidia Decoud Benveniste, expresidenta de la filial de Itapúa de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP). En la historia, la protagonista, en busca de llenar el vacío sentimental que siente, mantiene encuentros románticos con distintos hombres, a quienes conoce en contextos virtuales. Uno de ellos, Máximo, logra mantenerla interesada. Pero los juegos de manipulación, el aislamiento debido a la covid y los problemas de autoestima interfieren entre ellos y una relación sana de pareja.
En poco tiempo, el libro, cuya trama lo presagiaba poco original, se convirtió en un atípico foco de atención mediática y cultural. Tras la presentación del mismo en la Libroferia de Encarnación, la autora fue denunciada públicamente de plagio, por las similitudes entre su novela y las obras de otros escritores.
Aunque conceptos como «homenaje», «adaptación» o «reinterpretación» aparecen con frecuencia en los contextos literarios y artísticos (como entre La dama de las camelias, de Dumas hijo, y La Traviata, de Verdi y Piave, o las tantas obras basadas en Shakespeare), a María Nidia Decoud y Helena y el amor con triple moral circunda la acusación de apropiación de propiedad intelectual. Oraciones, versos y hasta párrafos provenientes de otros autores hacen de la novela de Decoud un collage, alejado del movimiento latinoamericano de vanguardia, en que es distinguible el elemento polifónico. La lectura de una sección firmada por la autora se interrumpe abruptamente al iniciar otra cuya autoría no le pertenece. El manejo de la intertextualidad o bien de relacionar textos preexistentes con los propios no fue claro, ni acertado, ya que al fin y al cabo el plagio también es una forma de intertextualidad.
Si bien en la novela se mencionan a algunos autores junto con fragmentos reconocibles de sus obras, como Julio Cortázar (en un epígrafe), Calderón de la Barca, Facundo Cabral u Orhan Pamuk, otros nombres no aparecen en absoluto. Ozan, un personaje de la obra de Decoud, durante la celebración del matrimonio entre él y Helena, recita un voto muy similar al que se intercambian Tony y María con «One hand, one heart» del musical West Side Story. «Nuestras manos serán una sola mano y nuestros corazones un solo corazón. Hagamos de nuestros juramentos un solo juramento y solo la muerte nos separará» (Helena y el amor con triple moral, pág. 174).
También algunas obras de autores como Horacio Guarany, David Lancheros Rojas, Marian Keyes, Alice Kellen, entre otros, fueron fragmentadas para la creación del collage de Decoud. Pero sin duda la fuente que sobresale entre los componentes literarios es Emilia Pardo Bazán. De la antología Cuentos de amor, Decoud extrajo y reformuló, por citar algunos ejemplos:
«Nunca podrá decirse de Helena, que omitió ningún medio lícito de zafarse de aquel maligno amor, que la perseguía sin dejarla reposar ni un instante» (Helena y el amor con triple moral, pág. 75), «Y se lavó con esencias fragantes y jabones exquisitos, peinó esmeradamente su hermosa cabellera, se vistió de alegría y amor, se puso una mantilla turquesa (…)» (pág. 96), «Ese día, sin saber cómo, sin que ningún suceso extraordinario, ninguna conversación sorprendida la ilustrase (…)» (pág. 132).
Tampoco han quedado ignoradas las publicaciones anónimas de Facebook: «Se miró al espejo, con todos sus años y algún que otro kilito (…)» (pág. 152) y otras publicaciones genéricas «(…) Nunca olvidaré a las personas que han sido parte de mi vida, no importa el motivo por el que ya no forman parte de mi presente (…)» (pág. 153). O frases célebres atribuidas a autores como Stefan Zweig: «(…) y es ahí donde la vida se hace más solemne, importante, más fecunda y alegre» (pág. 157).
En una entrevista, Decoud sostuvo que omitió mencionar a los autores cuyas obras utilizó debido al desconocimiento de las normas de citación. También por desconocimiento, talvez, de la existencia de la alusión o la imitación, entre tantas otras herramientas de intertexto. A pesar de esta negligencia, aún no se explican otras dos instancias, a mi parecer, aun mayores.
La primera, la presentación de la obra. Cualquier intento de creación personal queda negado desde el momento en que utiliza la copia literal de fragmentos de un ensayo escrito por Cesar Melis sobre la obra de Patricio Marianello: «Porque solo los amigos verdaderos, nos abren sus almas sin recelo, comparten la aventura de escuchar y ser escuchados (…)» (pág. 16), «El amor es como un incendio en un bosque (…)» (pág. 17). La segunda, el prólogo firmado por la escritora Delfina Acosta. En ninguna línea del elogioso análisis que hizo ha advertido al lector sobre la importante integración de obras de otros autores en la novela.
No obstante las denuncias de plagio, algunos célebres autores, incluso Nobel de literatura, han logrado superarlas, enriqueciendo la literatura universal con obras que aportan una visión estética, humana y profunda, sea cual fuere el fallo del tribunal. Con Helena y el amor de triple moral, ese no es el caso.
Este libro no debería haber visto la luz, al menos no en forma de literatura. Talvez como parodia. Antes que una denuncia de plagio habría sido necesaria una manifestación en contra del contenido. Si bien es verdad que la literatura fluctúa entre un sinnúmero de estilos y escritores, es esperable un estándar mínimo para las autoridades de la literatura en el país. La calidad de Helena… es una afrenta personal.
Decoud también dijo que el resultado del plagio se debió a una «premura del tiempo para imprimir y por no haber realizado una edición adecuada (…)». La edición no es lo único cuestionable. Es una historia inverosímil que justifica y normaliza el infantilismo, de redacción pobre y carente de reflexión, con una inconexa trama incapaz de ver más allá del entretenimiento. ¿Es acaso la ausencia de comentarios críticos ⸺más allá del plagio⸺ una apología a la mala literatura paraguaya?
Luego de una lectura en que el disfrute ha provenido solo de la intervención de los fragmentos plagiados, no puedo menos que quedar en desacuerdo con el prólogo escrito por Delfina Acosta y advertir que retirar de circulación todos los ejemplares ha sido la única decisión acertada que el equipo editorial ha tomado.









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