El regreso y otros relatos. Editorial Arandurã. Asunción, Paraguay, junio de 2013. 168 páginas.
El humor sarcástico y la ironía, con el contrapunto que despierta el suspenso y hasta el absurdo, son las herramientas que el autor maneja con habilidad en varios de sus relatos: El regreso, El muerto que cumplía años, La dama de los gatos o Muerte en domingo, en los cuales se deja sentir la ríspida caricia concedida a una humanidad que en pos de la felicidad, por lo general, no hace otra cosa que elegir su propio camino individual hacia la desdicha.
La irónica referencia a la infidelidad triunfante, las argucias abogadiles que llevan a soluciones increíbles, la soledad encerrada en una mujer sola con sus gatos o el grito de gol que «ruge ahora silencioso en un rojo río en el que se va su vida», hacen que muchas veces la sonrisa a que mueve el avance de la lectura, se transforme en imprevista reacción de sorpresa, ante la necesidad de elaborar consideraciones más profundas hacia la vida y la inesperada presencia de lo ridículo en medio de sus dramas más profundos.
Memorias de un niño que jamás nació enuncia la condena muda de las miles de víctimas del aborto a través de la voz fantasmal de uno de los tantos niños—fetos, quemados semanalmente en el hospital donde trabaja Pedro Santos, a quien transmite la memoria no nata de su dolor cuando «el médico que realizó el legrado utilizó unas enormes pinzas para destrozarme mientras mi corazón aún latía, hasta que logró arrancarme del vientre en que yo, con uno de los pulgares en mi boca, crecía y me preparaba para una vida».
La degradación de un hombre es descrita sin atenuantes en Memorias de un vagabundo, el desengaño que nace de la ceguera de la humanidad se hace presente en El padre olvidado así como describe la profundidad del sufrimiento, que se puede esconder como detrás de la cara recubierta de una gran sonrisa pintarrajeada, cual es el caso narrado en El extraño, el circo y el payasito.
La estructura que se levanta, conduce hasta el último cuento del libro La fuga de João Cascavel, que merece una referencia especial, ya que en él se concentran todas las características distribuidas en los demás relatos. Aquí el autor dibuja la personalidad de un asesino que actúa en el noreste brasileño, en un distrito del Estado de Pará, a quien le atormenta una sola muerte, pese a haber quitado la vida a cerca de cien personas, a las que se refiere con frialdad diciendo que «De algunos tengo memoria, de otros sólo queda un recuerdo borroso, pues ni les conocía ni me habían hecho mal alguno. Otros tenían buena piel conmigo y hasta habíamos compartido algunas cervezas juntos (…)».
Para concluir y volviendo al excelente libro que Mella La Torre pone en nuestras manos, El regreso y otros relatos, no queda sino agregar que el rico muestrario de su talento, del cual hace alarde el autor en cada una de las once historias que componen esta obra, hace honor a la fe depositada en él por Julia Estela, su fiel compañera, quien al decir del autor «me impulsa a seguir haciendo lo que ella piensa que sé hacer: escribir».
Asunción, 4 de abril de 2013.
Augusto Casola










¿Qué opinas?