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Dylan Thomas: cien años de rebeldía

Dylan Thomas, el gran poeta galés hubiera cumplido cien años el 27 de octubre pasado. Con tal motivo, miles de actos  han sido organizados alrededor del mundo, en el Reino Unido y especialmente en el País de Gales, donde nació.

Bedazzled, a Welshman in New York. © Anne Siegel/Ffotogallery 2014.

Bedazzled, a Welshman in New York. © Anne Siegel/Ffotogallery 2014.

En Gales, su voz[1] y obra cobran un significado especial ya que no solamente se lo considera hijo dilecto y popular monstruo sagrado, sino también ejemplo imprescindible del espíritu indomable, rebelde y difícil de acomodar del galés. Como la historia de este país, tan llena de drama, frustraciones, represión e indomable coraje, su personalidad y su obra se han convertido en objeto popular de admiración y orgullo. Este «poeta maldito» revela a través de sus escritos y el sonido mismo de su voz algo intensamente galés, pero al mismo tiempo universal y profundamente humano. Poeta de poetas y poeta popular, borrachín inveterado, rebelde con causas y sin ellas, rompe las reglas del juego, toca el nervio de su época y se proyecta para siempre haciendo eco en el sentir humano. Para medir su estatura y su impacto basta notar que con frecuencia y sin darse cuenta de ello, la gente usa en inglés imágenes y frases suyas, haciendo posible comparar su importancia de este modo y a ese nivel con otros referentes, como la Biblia y Shakespeare. Su obra abarca principalmente poesía y cuentos, pero la más popular y famosa es una pieza radiofónica (escrita especialmente para la BBC), originalmente titulada Quite Early One Morning (Una mañana muy temprano) y que reescrita una y otra vez por su autor se convierte en la excepcional Under Milk Wood en la que un excapitán ciego cuenta la historia de un día en un pueblo situado a orillas del mar y al pie de una colina. Originalmente concebida para la radio, el capitán expone los pensamientos de los habitantes del lugar a través de las voces que él oye, pero a los que no ve. La obra ha sido representada en radio infinidad de veces y adaptada para el cine, el teatro y la televisión e interpretada por famosos como Elizabeth Taylor y Richard Burton, así como también por aficionados de todo calibre. Pero además se debería recordar que como en el caso de Lorca o de T.S. Eliot (autores que cautivaron a su público al leer sus escritos y a los que todavía oímos fascinados al escucharlos en viejas grabaciones), también  la voz de Dylan Thomas al interpretar su obra la convierte en la versión definitiva y casi insuperable, por su hechizo y por su alma.


Como es de imaginarse, la traducción de la obra de Dylan Thomas presenta dificultades inmensas, ya que el efecto conseguido por el sonido, ritmo y juego de las palabras en inglés es problemático de reproducir en otras lenguas. Las referencias culturales son otro grave problema, por ejemplo, en el caso de Under Milk Wood. El título mismo lo he visto traducido como El bosque lácteo o El bosque de leche, el problema aquí es complicado porque sí, es verdad, eso es lo que quiere decir, pero Milk Wood es el nombre (inventado por su autor) de un bosque en una colina encima del imaginario pueblo de Llareggub, que suena a galés pero que en realidad leída al revés en inglés es buggerall que, en esa lengua, significa no hay ni un carajo y que algunos traductores han interpretado como váyanse al carajo, confundiendo el significado de bugger all (la primera) con el de la expresión bugger off (la segunda). Además, mucho de lo escrito por Thomas puede verse como ilógico o absurdo y el autor mismo se refirió a esas características de sus escritos en varias ocasiones, pero no puede negarse, al mismo tiempo, que su impacto emocional y estético es evidente.

Para comprender algo del personaje que es Dylan Thomas es necesario conocer también algo de la historia del País de Gales y su posición dentro de este concepto político al que denominamos Reino Unido o Gran Bretaña. Del mismo modo, ayuda tener algún conocimiento sobre las asediadas y reprimidas cultura y lengua galesas a manos de la actitud imperialista inglesa. Indudablemente, los galeses de hoy tienen una actitud más sana y afirmativa con respecto a lo que fue y es de ellos, pero en otros tiempos y hasta recientemente, la presión ejercida por el mencionado imperialismo para extirpar así los rasgos característicos del país y hasta su propia lengua, creó en la identidad del galés una especie de esquizofrenia. De allí que Dylan Thomas no escribe en la lengua de sus progenitores sino en inglés. Para quienes son de habla inglesa y los que conocen bien esa lengua y sus diferentes variedades, en cuanto a su pronunciación y entonación, al oír la voz del poeta en grabaciones existentes, se puede inmediatamente notar que su voz de por sí tiene la resonancia de los famosos y tradicionales coros galeses, aunque su inglés tenga el acento culto de los nativos de la lengua dominante. El poeta escribió en inglés toda su obra y en ella consiguió demostrar su gran habilidad en la manipulación y el juego de palabras, a través de los cuales consiguió reflejar un mundo zarandeado y contradictorio.

Se ha discutido mucho sobre la calidad de su obra, pero vale la pena recordar que en una carta escrita alrededor de mayo de 1934 y citada por Paul Ferris, en su biografía de Thomas, el poeta mismo dice: «Hoy me torturan todas las dudas y recelos que una imaginación heredada y retorcida, una sed hereditaria que comprando se satisface, el ansia de tener un cuerpo que no es el mío, una accidentada educación, demasiada poesía egocéntrica y un día salvaje y húmedo en una ciudad golpeada por mareas son capaces de evocar desde sus profundidades más infernales.» En esta frase se pueden leer las ansiedades y dudas que Dylan Thomas debía confrontar, y no se puede resistir la tentación de leer entre sus líneas la situación de los galeses en cuanto a su identidad.

Los que lean esto en Paraguay comprenderán sin duda los problemas que trae la coexistencia de un bilingüismo que debe su existencia a la confrontación de dos culturas y los sentimientos de superioridad e inferioridad, así como el esnobismo o el elitismo que esa situación puede engendrar. El caso de Gales no es exactamente el de Paraguay, pero sus elementos comunes ayudarán a comprender que el pueblo de Gales ha sido manipulado y oprimido desde tiempos remotos y que esto ha tenido una gran influencia en su espíritu y carácter y, de ese modo, Dylan Thomas no puede escapar el efecto que esa situación tiene en su carácter y obra.

Las celebraciones de este centenario incluyen infinidad de lecturas, conferencias y representaciones para rendir homenaje al poeta, pero lo interesante es que también ha dado lugar a que artistas, escritores y músicos se dejaran inspirar por el discutido personaje y sus controvertidos poemas. Se habla de Dylan Thomas como el Rock and Roll Poet, de las consecuencias de sus excesos, de su agitada existencia y hoy en día se continúa revisando y analizando con entusiasmo tanto su vida como su obra, basta poner su nombre en internet para darse cuenta de su popularidad y relevancia actual.  Muchos lo consideran un precursor, viendo en él los rasgos típicos de innumerables artistas modernos y contemporáneos, en los que la vida personal del autor y su obra se confunden, creando una fusión con elementos difíciles de separar.

Para ilustrar lo dicho, Cardiff (la capital de Gales) compite con Swansea (la ciudad que lo vio nacer) en estas celebraciones, y es en la capital donde hemos tenido la oportunidad de ver un espectáculo inspirado por Dylan Thomas. Se trata de Bedazzled, a Welshman in New York (Deslumbrado, un galés en Nueva York), un espectáculo concebido por el director artístico David Drake, escrito por Ben Gwalchmai y el compositor John Rea en la que se combinan un teatro participativo de tradición cabaretera maravillosamente actuado[2] y apoyado por música, imágenes y sonidos proyectados, todo ello con la intención de dar una nueva perspectiva del escritor en sus últimos días en Nueva York. El espectáculo nos transporta al bar que él frecuentaba en Grenwich Village (White Horse Tavern) y nos invita a beber unas copas en su compañía y la de sus compinches —que incluía gente del calibre de James Baldwin, Jack Kerouac, William Burroughs, Maya Deren, Miles Davis y el fotógrafo Weegee, entre otros—, en ese mundo neoyorkino impresionante, paradójico y bohemio de los años cincuenta, donde su personalidad, carisma y enorme talento en el uso lírico del lenguaje dejaba cautivados a todos los presentes: Dylan Thomas el galés, deslumbrado y deslumbrador.

Una vez más, en esta representación se trata de confrontar esa maraña de contradicciones que es el poeta, su vida, su obra. Entre tantas preguntas posibles está la de si tuvo Nueva York el poder de renovar y dinamizar sus últimos esfuerzos creativos o si fue el contribuyente final de su muerte prematura. No creo que la obra tenga la intención de dar respuestas contundentes a las preguntas que inevitablemente nos hacemos al presenciar esos momentos vividos por Dylan Thomas, ya que cada espectador a su modo las responderá de acuerdo con sus propios sentimientos, ideas y actitudes. Pero, como le ha ocurrido a la mayoría de los que han tenido la oportunidad de conocer algo sobre el poeta-personaje o su obra, no podrá ignorar su impacto, continuando el diálogo sea con él o con su poesía y no podrá dejar de quedarse, al menos por un momento, deslumbrado.

Noviembre de 2014.


[1] Dylan y su hermana Nancy habían sido criados en idioma inglés y no en galés, aunque sus progenitores eran bilingües y el padre daba clases de galés. Se dice que la madre de Dylan tenía sus dudas sobre el nombre que habían elegido para el niño, ya que la pronunciación de su nombre en galés es Du-lan y se preocupaba que los otros chicos en la escuela (donde en aquel entonces en Gales no se permitía el uso del galés) se burlarían de él en inglés llamándolo dull one (el lerdo). Muchos años después, cuando leía sus obras en la BBC, Dylan Thomas insistía que los presentadores de programas pronunciaran su nombre como lo hacía él mismo, en inglés «Di-lan». 

[2] Reparto: Ceri Owain Murphy (el célebre Dylan Thomas), Ben Gwalchmai (el Dylan Thomas galés/E. E. Cummings), Arthur Hughes (el solitario Dylan Thomas/Allen Ginsberg), Catriona James (Maya Deren/Djuna Barnes), Rhys Downing (William Burroughs/Bob el barista), John Norton (Daniel Jones), Gabriel Sickel (el Dylan Thomas americano).

 

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