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Cartas a Gala

El amor no era ambiguo para el poeta y militante Paul Éluard. Dedicó toda su pasión a una mujer, a Gala. Tenía 17 años cuando la conoció, 34 cuando se separó de ella y 57 años cuando murió. Desde el primer encuentro, ella se convirtió en una de las razones de su existencia.

Gala y Paul Eluard.

Gala y Paul Eluard.

1927 (¿Eaubonne? 29 de mayo)

Mi bella, mi adorada, tu ausencia me mata. Todo está vacío, sólo tengo tus vestidos para besar. Echo de menos tu cuerpo, tus ojos, tu boca, toda tu presencia. Eres la única, te amo desde toda la eternidad. Todas las desdichas que he sufrido no son nada. Mi amor, nuestro amor las abrasa. Cuando vuelvas voy a equiparte maravillosamente. Dime la talla para el pijama (!!!). Quiero que tengas cuanto sea posible tener, lo más hermoso. Prolonga tu ausencia lo menos posible. Vuelve pronto. Sin ti ya no soy nada. Mis otros deseos los hago realidad soñando. Mi deseo de ti lo realizo en la realidad. Absuelve la realidad.

1929 (Ohlstadt, hacia el 30 de marzo)

Sábado. No me gusta, no puedo hacerme a la idea de lo que me has dicho en los últimos tiempos de Arosa: que no tienes recuerdos, que no te gusta tenerlos. He puesto toda mi vida en el amor que siento por ti, he puesto toda mi vida en nuestra vida. De lo contrario, me mataré. Nada empieza para nosotros. Para nosotros todo es presente, todo tiene que ser presente, y en este momento tanto estoy contigo en Clavadel, en Versailles, en Bray, en Eaubonne y en Arosa, como aquí contigo ausente, con mi gran nostalgia de ti. Si tengo que concebir un pasado, un presente, un futuro, me mataré. Lo deseo tan poco como entrar en la vida o las consideraciones amorosas de los demás.

Mi ser, sólo puedo hablar en serio contigo, porque te amo, porque eres mi único amor. No debes reprocharme nuestros malos humores. En realidad, te deseo adornada de sol y de amor, te deseo feliz. He querido darte la libertad que ningún otro te habría dado. Te doy todo el placer posible, todo el disfrute de ti misma, pero me da mucho miedo que me pierdas de vista, aunque sólo sea un instante. Deberías sentirte orgullosa de que ninguna otra pueda inquietarme, por mucho que lo desee. Sólo en ti engendran mis deseos el delirio, sólo en ti se sumerge mi amor en el amor. Pero mi amor tiene que pasar por tu amor absoluto. Si no, me mataré. Perdóname que te diga semejante cosa, pero esa es ahora para mí la consecuencia de tu indiferencia, aunque sea pasajera. Aquí vivimos muy tranquilos, nos levantamos al mediodía, preparamos la comida, ponemos el gramófono y flirteamos. Cuatro chicos y dos chicas: Mops y su amiga Apfel.  Las dos vienen conmigo a París. Aquí el flirteo no se atiene gran cosa a las diferencias de sexo. A mí eso me enfría considerablemente. Mops y la Pomme son muy simpáticas, buenas camaradas, pero eso es todo. La Pomme es encantadora, pero un poco demasiado fácil. Y sin temperamento. Toda esta gente es extraordinariamente amable conmigo, todos están enamorados de mí. En cualquier caso, nada, mi niña querida, mi único ser, nada que pudiera inquietarte. Los demás me importan un bledo. Sueño que estás aquí. Es el campo de verdad, podrías vivir casi desnuda y muy tranquila y amarme. ¡No te tendré jamás como te tienen los otros! Soy un desdichado, un desdichado. Mi amor me queda demasiado grande.

Recibo, pequeña, tu carta del 28. Te mando esta exprés, porque me dices que te vas el martes y temo que con las fiestas no te llegue antes de tu partida.

Tu carta me hace mucho bien. Estoy más tranquilo, el día se ha aclarado. Manda la pieza de Bali a Rue Ordener. Le he dicho a Janine que te mande El amor y la poesía.

Se me ha pasado el resfriado. Esto es como Imst y hace un tiempo radiante. Te adoro.

Paul

¡Ah!, cómo me gustaría estar contigo —aquí—. Y también en Locarno y en París, en el hotel Radio. ¡Cómo podría hacerte el amor! Sólo quiero hacer el amor contigo. Las otras son divertimentos, puro diletantismo.

1929 (París, septiembre)

Gala, mi hermana, mi amiga, mi amante, tus cartas me gustan mucho. Y además te amo y eres para mí el único y el mayor de los misterios. Misterio de tu cuerpo tan bello, tan joven, contra mí, voluptuoso y que siempre se me ofrece, de tus ojos maravillosos. Te amo, eres mi único amor. Puedes estar segura, completamente segura.

Me gustaría mucho que volvieras. Pero también quisiera que no pasaras demasiado tiempo en el hotel, porque correríamos el riesgo de que París te repugnara. El apartamento no estará listo antes del 4 o el 5 de octubre. ¿Qué harás en Barcelona? Te cansarás. ¿A quién verás allí? En fin, mi hermosa querida, haz lo que quieras. Sólo deseo tu placer, sólo deseo tu libertad.

Pero no sé qué decirte. Por encima de todo me gustaría verte y tenerte. Sí, regresa. Ven, ven, eres mi único amor, mi único deseo, lo único que comprendo. Eres lo que quiero. Ven, ven, ven, mi muy hermosa, mi único ser, Gala, Galochka.

Voy a mandarte un poco más de dinero. Y avísame de tu llegada. Y te haré elegante y dichosa.

Besa fuerte a Cécile de mi parte.

Te amo, te cubro terriblemente de besos.

Paul

Haz lo imposible por traerte los cuadros de Dalí: Juego lúgubre, mi retrato y los otros dos. Sería muy útil. Breton está aquí, en el Terrass. Escríbeme al Terrass Hôtel, 12-14. Rue de Maistre, 18e.

1930 (París, 16 de enero)

Jueves, una de la tarde. Mi Gala resplandeciente, heme aquí de regreso. Espero a Keller a las dos y media. Confío en que todo vaya bien y en poder reunirme contigo. Estoy terriblemente nervioso. Te deseo tanto que enloquezco, muero de la sola idea de volverte a encontrar, de verte, de besarte. Quiero que tu mano, tu boca, tu sexo no se aparten de mi sexo. Nos masturbaremos en la calle, en los cines, con la ventana abierta. Esta mañana me he masturbado magníficamente pensando en ti. Y mi imaginación no se cansa. Te veo por todas partes, en todo, sobre todo. Muero de amor por ti. Tu sexo me cubre el rostro, devora el mío, me cubre con tu belleza, con tu genio. Todo en ti es hermoso: tus ojos, tu boca, tus cabellos, tus senos, tu vello, tus nalgas, tu sexo, tus piernas, tu sexo, tus manos que no abandonan jamás lo que masturban, ese espacio que hay entre tus muslos, cerca de tu sexo, tus hombros. Me embriago pensando en cada una de las partes de tu cuerpo. Y todo cuando haces me enajena, me aterra, me tortura, me arrebata, todo cuanto haces es perfecto. Si este asunto se arregla saldré mañana por la noche para llegar a Marsella el sábado por la mañana. Iré al hotel Bristol, y espero que te reúnas allí contigo enseguida. Char está en Marsella. Confío en verle.

Espero a Keller.

Salió bien: 9.800.

Muy bien. Saldré mañana por la noche.

Recuerdos a Dalí.

Te adoro.

Paul

1930 (París, abril)

Mi hermosa Gala, maravilloso tesoro de carne y de espíritu, llevo una vida bastante triste sin ti. Mis únicas delicias son mirar incesantemente las fotos en que estás desnuda, donde tus senos son un alimento tan dulce, donde tu vientre se respira y lo lamo y lo como, tu sexo está todo abierto sobre mi rostro entero, después mi sexo penetra en él todo entero y te cojo las nalgas que se mueven maravillosamente, como la primavera. Tienes los ojos más bellos del mundo, te amo, tomas mi sexo en tu mano, tienes las piernas abiertas, tu cuerpo se ahonda lentamente, me masturbas furiosamente, te aplasto los senos, los cabellos, y de pronto tienes la mano llena de esperma y eres fuerte y segura de mi poder sobre ti, de tu poder sobre mí, sobre todo. Sigues siendo la niña inquieta de Clavadel. Lucharé para conseguir dinero, para enviártelo y para ir a verte, para hacerte regalos. De momento atravieso un período muy difícil, pero voy a poner todo en marcha para salir de él. Ya verás. La Pomme se fue a Berlín hace unos días. Todavía no he visto a mi madre, pero le diré que has estado indispuesta y que te han aconsejado reposo y que estás en Málaga desde hace unos días, invitada por conocidos nuestros. Puedes, por tanto, escribirle diciéndoselo. Y ten la seguridad de que quiero que seas dichosa, a cualquier precio, quiero que tengas la sensación de irradiar, de disfrutar de todo. Te adoro. Te cubro de besos.

Paul

Te mando Variétés y un libro de Freud.

1931 (París, febrero)

Gracias, mi niña adorada, por estas dos postales, sobre todo de la mujer que tanto amo. Tus cartas me gustan muchísimo. Acababa de soñar, la noche pasada, que Nusch no quería ir a Tahití, donde íbamos todos, cuando recibí la carta en la que nos propones ir.

¿Por qué no me mandas, si hace tanto calor, fotos tuyas desnuda? Tengo gran necesidad de ellas. Estoy impaciente por verte, porque no he envejecido. Tengo la edad de la primavera, ante tu belleza, ante tu espíritu desnudo. Me gustaría ver esa galigrafía. He ingresado 2.000 francos en la cuenta de Dalí: producto de la subasta Portier. Bellier no va a vender los dibujos. Solicita devolvérnoslos.

Escribe a Char, Hôtel des 3 Moulins. Está muy desmoralizado.

Ojalá me escribas desnuda y te pases las cartas por todo el cuerpo.

Puedo hacer todo lo que me pidas. Voluptuosamente.

Saludos fraternales a Dalí.

(Sin firma.)

1931 (París, febrero)

Lunes. He pasado dos noches en casa de mi madre. Anoche había un gran rayo de luna en la habitación y te vi, realmente te vi toda desnuda y las piernas abiertas  y te estaban poseyendo dos hombres, por la boca y por el sexo. Y estabas morena y muy bella. Y aun ahora, al recordarlo, pienso que para mí eres la encarnación del amor, la encarnación más aguda del deseo y del placer erótico. Eres mi imaginación entera. Y esta tarde que estoy solo imagino cuánto puedes dar de ti, la audacia de tu cuerpo al servicio del delirio de tu espíritu. Y me masturbo cuidadosamente.

¿Por qué no te has sacado esas fotos desnuda? Y me gustaría tener algunas donde estuvieras haciendo el amor. Y haré el amor contigo delante de Nusch, que no podrá evitar masturbarse, y todo lo que quieras.

Eres para mí un maravilloso manantial de imaginación y de libertad. Y te adoro.

Creo que a finales de esta semana me iré al Sur. Tengo que hacerlo, porque he tenido crisis de asma por la noche, de hasta dos horas de duración. En Montlignon he visto a Philippon, que me ha dado medicinas.

HE DEJADO DE FUMAR. Es bastante lamentable.

Tengo pasaporte para Suiza e Inglaterra. Es mejor.

Todo mi afecto a Dalí. Escríbeme largo. Acaricio interminablemente tu sexo con el mío.

Paul

Nota: el libro Cartas a Gala, de Paul Éluard, fue publicado en castellano por Tusquets Editores.

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