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Artes Mundi 6

El 24 de octubre de 2014 se inauguró Artes Mundi 6, la muestra bienal que en esta edición exhibe —hasta el 22 de febrero de 2015— las obras de nueve artistas internacionales que han sido seleccionados entre más de ochocientos nominados provenientes de setenta países.

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El 24 de octubre de 2014 se inauguró Artes Mundi 6, la muestra bienal que este año exhibe, en el Museo Nacional de Cardiff, en el Chapter Arts Centre y en Ffotogallery[1], las obras de nueve artistas internacionales que han sido seleccionados entre más de ochocientos nominados provenientes de setenta países. Adam Budak (Galería Nacional de Arte de Praga) y Sabine Schaschl (Museo Haus Konstruktiv de Zurich) fueron los encargados de examinar las obras y la carrera de los artistas que habían sido presentados como posibles candidatos para la selección final. En esta ocasión, uno de los objetivos principales de Artes Mundi 6 y sus seleccionadores era buscar artistas no solamente reconocidos por su capacidad en expresarse en términos estéticos válidos, sino sobre todo cuyas obras exploran y exponen aspectos de la condición humana, así como experiencias vividas y testimoniadas. Finalmente, el 22 de febrero de 2015, un comité  de jueces independientes hará entrega de un premio de 40.000 libras esterlinas al ganador o la ganadora, elegido entre los finalistas.

La lista de finalistas de este año presenta una selección de artistas internacionales que incluye una gran variedad de géneros, edades, culturas y medios, y si bien no hay un tema general único, el propósito de Artes Mundi 6 es presentar y ofrecer al público prácticas artísticas que no solamente se involucran directamente en la vida de seres humanos y la exploración de temas sociales en cualquier lugar en el mundo, sino también lo que significa el ser humano, obras que teniendo una válida resonancia a nivel local, al mismo tiempo se impliquen directamente con la vida y la cultura de todos.

Considerando la situación económica por la que atraviesa el país, de más está decir que esta brillante oportunidad de hacer coincidir en gran escala la obra de tantos artistas contemporáneos internacionales y de exhibir sus obras en una exposición de gran envergadura como ésta, no solamente es un gran logro para el País de Gales, sino que pone de manifiesto un compromiso indoblegable con las artes visuales contemporáneas.

De acuerdo con lo expresado por el equipo encargado de la muestra de este año, Artes Mundi 6 continúa creyendo apasionadamente que el arte tiene la capacidad de transformar la vida de los seres humanos y puede decirse que, después de ver las obras finalistas de este año, la mayoría de ellas tienen un contenido altamente político que obliga a sensibilizarse y empatizar con la situación de gentes que no comparten necesariamente nuestra situación, nuestros problemas o nuestros privilegios.

Lo más estimulante es que en su mayoría, estos nueve artistas parecen alejarse de la superficialidad y trivialidad que se encuentra presente (como indicios de ingenuidad, actualidad y sofisticación) en mucho de lo que se ve en las artes visuales de hoy. El síndrome de la negación o rechazo de ideologías y la actitud cínica e individualista que caracterizaba a las generaciones post-thatcherianas y que están todavía muy presentes, todavía muy evidentes en el Reino Unido en particular, aunque también en otras partes del mundo, parecen estar ausentes en esta muestra, en la que los artistas obviamente buscan un lenguaje a través del cual pueden comunicar sus creencias y su confianza en un humanismo activo y basado en el estudio y la comprensión de nuestra situación y, principalmente, la de otros —sean estos vecinos cercanos o lejanos, sean conocidos o poco conocidos—. A través de las obras en esta muestra, en mayor o menor grado, el público puede descubrir o redescubrir la existencia del «otro», considerado y visto como algo substancial e importante, y de ese modo olvidar, al menos por un momento, ese «yo» materialista, narcisista y ciego tan característico de nuestro mundo actual.

Entrar aquí en una descripción de las obras de los nueve finalistas presentes en esta muestra sería muy largo y  para aquellos que quieran consultarlos se encuentra una lista de enlaces al pie de la página[2]. De cualquier modo aquí van mis observaciones sobre algunos de los trabajos que me impresionaron más:

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La proyección del vídeo-film de Omer Fast (cuarenta minutos, prácticamente un largometraje) nos invita a participar en la historia de una pareja cuyo hijo ha muerto en una de esas guerras en que hoy en día participa gente que no está directamente involucrada en lo que las motivan. Madre y padre, repetidamente y como un ritual, van a buscar al hijo a la estación y cada vez encuentran a un joven diferente y «alquilado» para tal propósito, al que llevan a casa, donde le ofrecen una bienvenida sugestiva, ambivalente y que se presta a múltiples lecturas. El final es la vista de un cráter, producido por alguna explosión en un campo de batalla, donde se encuentran desparramados los cuerpos destrozados de estos jóvenes soldados. De enorme contenido humano, consigue involucrarnos en esta trágica situación vivida por tantos, dejando claramente ilustrada una vez más la repetida futilidad de las guerras y la alienación que estas producen, especialmente hoy en día cuando somos constantes testigos de escenas similares, trivializadas por los medios de comunicación al ser explotadas como actos heroicos y necesarios.

De increíble belleza la instalación de Ragnar Kjartansson (en la espaciosa galería superior de Turner House, solar de Fotogallery) proyecta en múltiples y enormes pantallas situadas en sus cuatro paredes, escenas de gran intimidad en las que diferentes personajes se entretienen haciendo música, sea cantando (un hombre en la bañera, por ejemplo) o tocando instrumentos musicales en total concentración, a solas o en compañía de otros. Tanto las imágenes como la música, de excelente calidad y extremadamente sugestivas, consiguen transportar al espectador a un mundo a la vez privado y a la vez social, en el que aunque éste no tenga una participación activa entra a formar parte él.

La instalación del trabajo de Renzo Martens es el resultado del Institute of Human Activities y de su intervención socioeconómica en la República del Congo, la cual expone las obras de trabajadores que se expresan haciendo sus autorretratos en esculturas echas en uno de los productos locales, en este caso, el chocolate. Esta instalación, debido a su alto contenido político, consigue despertar una infinidad de contradicciones y referencias que dan lugar a vigorosas y válidas controversias. Mientras que al mismo tiempo, la excelente calidad en la ejecución de esas cabezas —en las que se pueden reconocer a individuos con todas las características de su propia personalidad—, nos recuerda que esta vez la tradicional actividad del artista, que se expresa a través del autorretrato o retratando al mecenas de turno, en esta ocasión es el obrero explotado el que se nos acerca, ofreciéndonos la oportunidad de relacionarnos con su situación y de celebrar su humanidad. Es notable que el chocolate en este caso no sea comestible, lo que puede hacer pensar que el obrero/esclavo no es un objeto digerible y por ello no desechable. Esta instalación de gran envergadura puede dar lugar a infinitas especulaciones éticas, de allí que pueda tener diferentes significados a varios niveles.

En los últimos cuarenta años, el quehacer de Sanja Iveković se ha enfocado en cuestiones históricas y actuales, como la identidad femenina, el poder, el consumismo y las varias paradojas que parecen ser inherentes en la memoria colectiva de la sociedad en general. En esta ocasión, un conjunto de irresistibles imágenes nos lleva a contemplar y considerar otra vez las innumerables cabezas de esa Hidra que es el fascismo, exponiendo a través de ellas tanto la naturaleza del mismo así como sus muchos derivados, por ejemplo el sexismo, la brutalidad del dogmatismo y la intransigencia, para recordarnos al mismo tiempo de sus heroicas víctimas, tanto en el pasado como en el presente. Bellas y seductivas imágenes que revelan  una realidad brutal y despiadada.

Además de los aquí mencionados, son muchos y muy válidos los seleccionados que en esta oportunidad Artes Mundi ha conseguido congregar para conseguir sus objetivos. Habiendo visto varias muestras de este concurso en años anteriores, creo que la elección de estos nueve admirables artistas nos permite una vez más reflexionar sobre la situación de las artes visuales en el mundo de hoy y reconsiderar con una cierta esperanza nuestra actitud hacia el arte y su capacidad de influir y transformar positivamente a los seres humanos.

Tú eres el Primer Ministro. Karen Mirza and Brad Butler. Fotografía: Wales News Service.

Tú eres el Primer Ministro. Karen Mirza and Brad Butler. Fotografía: Wales News Service.

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