La recepción en Italia de las letras paraguayas: pasado, presente y futuro

Ponencia de Gabriella Dionisi (leída por Sebastian Ocampos) en la mesa 6: Paraguay, más allá de Calle Última, con Marío Castells (Argentina), Hugo Centurión (San Ignacio) y María Zaracho Robertti (Ka’aguasu), durante la tarde del viernes 7 de septiembre.  

 

Antes de empezar, agradezco a los organizadores por la invitación a participar en este panel del primer Foro Internacional del Libro de Asunción 2018, durante la cual el libro y su difusión son protagonistas absolutos.

De hecho, el problema de la recepción dentro y fuera de los confines nacionales interesa a lectores, escritores y editores de cualquier rincón del mundo. Pero, sobre todo, es argumento fundamental en naciones poco o mal conocidas en el extranjero.

Para aportar elementos concretos al debate, enfocaré el análisis sobre la recepción de la realidad y de la literatura paraguaya en el país que mejor conozco (Italia), tratando de realizar un rápido (seguramente no exhaustivo) viaje por textos del pasado y del presente. A tal fin, me referiré fundamentalmente a obras que han obtenido cierto éxito editorial en el momento de su publicación. Esto permitirá evaluar cómo y cuánto se ha difundido la imagen de Paraguay en mi país.

La primera publicación ―que sigue siendo reeditada por ser punto de referencia para el estudio de una determinada época― es Il Cristianesimo felice nelle missioni dei padri della Compagnia di Gesú nel Paraguai, escrito por el padre jesuita Ludovico Antonio Muratori en 1743. La narración, dado su carácter descriptivo de una experiencia (la de las Misiones), que estaba desencadenando un debate muy encendido, flota en un fondo apologético y descriptivo manifiesto, con un juego constante de contraposición entre el nivel de civilización de los indios anterior y posterior a la llegada de los jesuitas, para exaltar los resultados positivos de la empresa misionera.

Sólo a principio de la segunda mitad del siglo XIX, se realizará un estudio más completo sobre el área. De hecho, fue el médico y antropólogo Paolo Mantegazza el que más profundizó la investigación sobre una República que definió «muy rara». Durante su estancia en Paraguay escribió unas cartas reveladoras: las Lettere Mediche, presentadas en la Gazzetta Medica Italiana (1858-1859), y luego recopiladas en un libro de gran renombre, convirtiéndose pronto en un manantial de información, imprescindible para quien pretendiese acercarse al argumento. En las cartas describe el territorio, su gente y costumbres, la fauna y la flora; pero, sobre todo, la historia del país desde los orígenes, juzgando y condenando a los políticos en el poder. Embebidos por la voluntad de denunciar una realidad que él consideraba ajena al mismo concepto de libertad y de democracia, dichos textos fueron difundidos sobre todo entre un público especializado, acostumbrado a leer los boletines de las distintas sociedades geográficas, de ciencia y medicina.

El lector medio no disfrutó de este material y de su contenido, prefiriendo leer los innumerables periódicos en boga en la Italia del período postunitario, que se demostraron poco atentos a los espacios paraguayos. Los artículos, que servían para dar información de todo tipo y de manera sencilla a una masa cada vez más amplia de potenciales emigrantes, analizaban sobre todo los aspectos de países que ya formaban parte del imaginario colectivo, como Argentina, Cuba, Méjico, Chile o Perú.

Incluso la publicación en 1869 de un libro titulado Notizie storiche sulla Repubblica del Paraguay e la guerra attuale con la descrizione di un viaggio nei fiumi Paraná e Paraguay, escrito por un capitán de Marina, Emanuele Bozzo, testigo directo de los trágicos acontecimientos de la Guerra Grande, pasó desapercibido y el libro se quedó como testimonio de la difícil condición existencial de una población aplastada por la dictadura.

Los textos a los que hemos aludido se asemejan notablemente, ya que ponen todos especial énfasis en la condición de explotación y de retraso que padecían los paraguayos y en la identificación del país con sus jefes supremos. Hasta finales del siglo XIX, personajes como el doctor Francia, Carlos Antonio y Francisco Solano López monopolizan la atención de los viajeros/narradores que se esmeran obcecadamente en denunciar sus crímenes.

A pesar de que, para recopilar datos sobre la historia del Paraguay, utilice precisamente algunos de los textos que acabamos de citar, el novelista Emilio Salgari se alejará de dicha desalentadora interpretación para proponer una nueva imagen del país y de su gente. En 1894 publica una novela de aventura titulada Il tesoro del presidente del Paraguay. Aunque la novela no esté totalmente dedicada a Paraguay, la trama se urde en torno a las desaventuras de dos heróicos marinos paraguayos, prototipos del patriota, del hombre fiel a su propio ideal, capaz de luchar contra los traidores y de vencerlos.

El libro obtuvo un éxito arrollador en Italia, hasta convertirse en un best-seller con 5 ediciones en 5 años.

Pero será el interés por América Latina en general, muy profundo en las postrimerías del siglo XIX y en el albor de los años cincuenta del siglo XX, a permitir el verdadero «descubrimiento» de Paraguay. El debate sobre las posibilidades concretas para los italianos de emigrar a esta lejana comarca del mundo se enzarza notablemente, debido a la difícil situación económica y social existente en ambos lados del Océano.

Las relaciones oficiales, los relatos de viaje, y los ensayos historiográficos de mayor o menor envergadura resultan, por lo tanto, casi todos orientados en una dirección unívoca: describir, alentar, desilusionar, advertir o aconsejar a quien piensa dirigirse a un región del mundo que, a pesar de todo, sigue presentando lados obscuros e incomprensibles, tal como demuestra la estructura de la mayoría de las narraciones.

Con palabras diferentes, ocupando un número variable de páginas, pero con el mismo afán de llenar un vacío informativo, empiezan siempre contando la historia, describiendo las poblaciones indígenas, opinando sobre el influjo de la política en la formación o deformación del carácter del paraguayo.

La única novedad, con respecto a las publicaciones del siglo anterior, consiste en el espacio dedicado a evaluar el aporte italiano al desarrollo político, económico y cultural de aquélla que, para muchos, había sido realmente la «tierra prometida».

Las páginas se llenan con las experiencias de los inmigrantes y, de tal manera, el público italiano puede contar con la posibilidad de conocer no sólo la realidad paraguaya sino también la vida concreta de cuantos ya habían cruzado el océano.

Al principio, no todas las relaciones presentan cuadros felices ya que la intención de los autores es justamente evitar desilusiones. La situación se modifica completamente en los años 30 cuando, a pesar de la reducción de la presencia italiana en Paraguay, debido al estallido de la Guerra del Chaco, se subraya constantemente el expectacular éxito de los italianos en estas tierras aún vírgenes. Los libros que se editan en este período incluyen largas listas de nombres de italianos que habían realizado sus sueños de riqueza y notoriedad, hasta llegar a ser presidentes, como José P. Guggiari.

Todo contribuye a consolidar la imagen de una realidad que sigue manteniendo algunas peculiaridades, pero que se estaba equiparando progresivamente al estándar europeo.

Con todo, es difícil desarraigar los estereotipos, incluso para quien piensa realizar una operación cultural.

Es lo que ocurre en una publicación a entregas de 1959 Cronos. Enciclopedia Storica Universale. En la parte relativa a la «Storia del Paraguay» la elección de las fotografías que acompañan el ensayo resulta bastante discutible.

Mientras que en el caso de otros países, como Uruguay, se alternan imágenes de ciudades con otras del campo, en este caso la iconografía enfoca sólo el elemento indio de la nación, en abierta continuidad con la imagen ofrecida a principios del siglo por el antropólogo y explorador Guido Boggiani, que llevó a cabo estudios sobre los indios caduveos y chamacocos, ofreciendo al Museo Pigorini de Roma una importante colección de objectos de estas poblaciones. Selvas, serpientes, pueblos indígenas, cabañas semidestruidas, indios sentados alrededor del fuego o moliendo alguna simienta con técnicas rudimentarias, bajo la mirada atenta de monjas misioneras, siguen constituyendo los elementos referenciales del país. Las únicas fotos relacionadas con una forma de modernidad son la del general Alfredo Stroessner y la del puerto de Asunción, esta última sacada desde una perspectiva tal que parece un embarcadero abandonado.

Paraguay parece retroceder a una época de ancestral subdesarrollo y desaparece de nuevo del mapa cultural italiano. La situación no mejora en las décadas siguientes, como demuestra el escaso y discontinuo número de publicaciones realizadas.

Sólo en 1970, aparece en el mercado un análisis historiográfico de cierta relevancia como Il Napoleone del Plata de Manlio Cancogni e Ivan Boris, que es una especie de biografía de Francisco Solano López. A este se acompaña en 1976 un libro muy sofisticado editado por Franco Maria Ricci, sobre el pintor argentino Cándido López, que se abre con el cuento El sonámbulo de Augusto Roa Bastos. Y luego las traducciones de los ensayos etno-antropológicos de Pierre Clastres. Todos libros que siguen cristalizando y vinculando la imagen del país a Solano López y a los indígenas. Y, en la actualidad la situación no ha cambiado.

Si éste es el tipo de producción italiana sobre el Paraguay, ¿quién ha tenido la posibilidad de convertirse en directo portavoz de su propia realidad?

El primer autor editado en Italia es Augusto Roa Bastos, que ya había tenido contactos con el mundo intelectual italiano, gracias a su trabajo como guionista de dos películas presentadas y galardonadas en la Península: Alias Gardelito, del chileno Lautaro Murúa, presentado en 1961 en Santa Margherita Ligure durante la II edición del Festival del Cinema Latinoamericano en el ámbito del Colombianum, donde recibió el «Giano d’oro»; y Choferes del Chaco de Lucas Demare que, proyectado en 1966 ―cinco años después de su realización―, ganó el premio «Giove Capitolino d’Argento» y el premio «Sette Colli».

Empiezan las décadas de la revolución y de la lucha armada, del rechazo de cualquier forma de dictadura, y durante las cuales se acoje con los brazos abiertos a exiliados políticos de cualquier latitud. Francia es la más interesada en el fenómeno. Siguen España e Italia donde, gracias a la actividad de profesores universitarios de gran renombre como Giuseppe Bellini y Dario Puccini, varias editoriales empiezan a difundir textos de autores como Pablo Neruda, Miguel Angel Asturias y Borges.

Pero Paraguay parece quedar arrinconado en un lugar secundario. Asimismo, los medios de comunicación tienden a desentenderse de lo que ocurre en el país: no hay quien denuncie los crímenes, los asesinatos y los encarcelamientos, ni el aislamiento cultural que padece la nación.

La única tentativa concreta de apertura a la literatura paraguaya es la que llevó a cabo en 1976 y en 1978 la editorial Feltrinelli, que en aquellos años publicó muchísimas novelas hispanoamericanas. Todas tenía un elemento en común: eran novelas comprometidas, de autores que vivían exiliados o que se habían auto-exiliado en Europa. Por lo tanto, mandó traducir y publicó dos novelas de Augusto Roa Bastos: Hijo de hombre y Yo el Supremo.

Este intento habría podido representar el primer paso para el descubrimiento de todo un mundo nuevo pero, lamentablemente, estos textos no cosecharon el mismo éxito que otros argentinos, chilenos, peruanos o colombianos publicados en los mismos años y que habían dado vida al conocido boom de la narrativa hispanoamericana.

Obviamente, la falta de éxito no se debió a una cuestión de valor de las dos novelas, muy apreciadas entre los intelectuales y los críticos literarios, cuanto a la concreta dificultad que el lector italiano medio mostraba para penetrar en el universo descrito.

Asimismo, su difusión fue condicionada por una radical transformación de la industria editorial y por cierta dicotomía entre mundo académico (que hasta aquel momento había opinado sobre el valor cultural de las obras propuestas) y profesionales de la editoría, como los agentes literarios. Las grandes editoriales asociadas habían empezado a controlar el mercado del libro, ahora considerado una mercancía y por lo tanto tratado según las leyes del marketing que distinguen cada vez más entre libros «necesarios» y libros «vendibles». Esto redujo la oferta de obras extranjeras que no garantizaban a priori un número suficiente de lectores como para justificar la inversión.
Por consiguiente, no es de extrañar que la propuesta de publicar novelas y cuentos paraguayos, a partir del año 2000, haya sido aceptada sólo por pequeñas y selectas editoriales que apoyan proyectos culturalmente interesantes, aunque sean económicamente arriesgados. De hecho, las grandes editoriales han preferido lanzar al mercado libros sobre Paraguay de autores de lengua inglesa, como la novela de Lily Tuck, Notizie dal Paraguay (Milano Baldini e Castoldi Dalai, 2005), o el reportaje de viaje de John Gimlette, Sulla tomba del maiale gonfiabile. Viaggio nel cuore del Paraguay tra dittatori, gesuiti e armadilli (Milano, Rizzoli, 2005), en el que el lector, así como sugiere el mismo título, sigue encontrando indios, dictadores de los siglos pasados, selvas y pueblos abandonados en medio de un territorio sin límites, ignorando lo mucho que existe en este país, la vivencia real de la que continúa siendo una isla rodeada de tierras.

Afortunadamente, y para dar una imagen más completa, se han publicado en traducción italiana en estas últimas dos décadas algunos textos de escritores paraguayos en editoriales pequeñas pero generalmente muy cuidadas, que se han propuesto llevar adelante un proyecto cultural (y no una operación simplemente comercial), así como demuestra la presencia de estudios introductorios, que incitan al lector a adentrarse en el texto, contextualizándolo y convirtiéndolo de tal manera en una fiable caja de resonancia para toda la literatura paraguaya.

De hecho, el nuevo siglo se abre con una antología titulada Il Paraguay. La storia, il territorio, la gente que reúne dieciséis cuentos de varios autores (J. Plá, Hugo y Guido Rodríguez Alcalá, Helio Vera, Rubén Bareiro Saguier, Jorge Canese, Maybell Lebrón, Carlos Villagra Marsal, Neida de Mendonça, Luisa Moreno, Carlos Garcete, Lucy Mendonça, Nila López, Sara Karlik, Chiquita Barreto) y que fue publicada por una editorial romana, la Antonio Pellicani ed. en 2001, gracias al apoyo del Instituto italo latinoamericano de Roma. Lamentablemente, la edición no garantizaba la distribución en las librerías italianas, sólo el envío como regalo a los profesores y a los amantes de la literatura hispanoamericana.

De toda forma ―puesto que siempre se saca provecho de las cosas interesantes―, el envío de la antología a las bibliotecas, a todos los centros culturales y a las Embajadas italianas de América Latina y su buena acogida durante los lanzamientos en Roma, Viterbo, Nápoles, Salerno, Génova, animó en 2005 a la profesora Rosa Maria Grillo de la Universidad de Salerno a incluir una novela de Renée Ferrer I nodi del silenzio en la colección «A Sud del Río Grande», a su cargo.

La novela, presentada en varias ciudades italianas, en el marco de una serie de «Encuentros sobre la cultura paraguaya», ha tenido una buena difusión y despertado gran interés, como demuestra el elevado número de reseñas y estudios críticos que ha merecido. Además, en 2006 Ferrer fue invitada a participar en el Concurso italiano «Lo Stellato» ―donde su cuento se clasificó segundo―, en el volumen Scrivere Donna. Letteratura al femminile in America Latina (Aracne ed.) de 2011 y en el texto realizado en el marco del We-Women for Expo de Milán 2015.
Asimismo, en reconocimiento de la importancia de su obra, la Universidad de Salerno organizó un libro/homenaje, Voci femminili dall’America Latina, que salió a la luz en 2008.

Sin duda alguna, este libro abrió un sendero, como revela la siguiente publicación de Racconti y Fasi di luna, dos colecciones de los cuentos de Josefina Plá, y de Racconti dall’isola senza mare, formado por dieciséis cuentos de Renée Ferrer.

Racconti, de Josefina Plá fue publicado por la editoral Le lettere en 2013, y contó con el apoyo del Departamento de «Lingue, letterature e studi interculturali» de la Universidad de Florencia.

Racconti dall’isola senza mare, se publicó en octubre de 2014 con el apoyo del FONDEC, que en 2017 financió también la traducción y edición de Fasi di luna.

Es importante este último dato: el apoyo de las instituciones y la «buena gestión de la diplomacia cultural» ―así como Lourdes Espínola en junio 2017, durante una conferencia dictada en la Feria Internacional del Libro de Asunción, definió oportunamente el trabajo realizado por embajadas y representaciones diplomáticas en el exterior―, sobre todo en este momento, cuando las obras paraguayas han alcanzado niveles nunca vistos hasta ahora y un gran número de escritores han publicado novelas, colecciones de cuentos, poemarios en los que la renovación temática y estilística es muy clara.

De hecho, en estos años de crisis económica, cuando se han recortado dramáticamente en Italia los fondos a las Universidades, es necesario recurrir a fuentes nuevas. Otros países latinoamericanos, en los últimos años han aprobado iniciativas para difundir e internacionalizar los libros y los autores nacionales, fomentando su edición en el extranjero. Sobre todo creando vínculos entre las editoriales, alentando la formación de críticos para la selección de las obras a traducir, estimulando el contacto entre cultores e investigadores de diversos puntos del planeta. Desde hace algunos años, concientes de que la difusión de la literatura, el teatro, el ensayo y la poesía, permite proyectar el imaginario y la identidad del propio país, Chile, México, Argentina, Brasil, ponen a disposición fondos en apoyo a la traducción a todos los idiomas.

A mi parecer, FONDEC ya ha dado un paso importante en este sentido, y espero se anime a seguir ofreciendo su ayuda no sólo económica, sino también comprometiéndose en la promoción en Italia de los libros subvencionados.
En cuanto a la Universidad italiana, su aporte a la difusión de la cultura de este país es cada vez más amplio, así como demuestra la presencia en varios congresos de un espacio dedicado a Paraguay, de ensayos sobre diferentes aspectos (testimonio y violación de los derechos humanos, cine y literatura, etc.) incluidos en volúmenes colectivos, de tesis de doctorado y de licenciadura (sobre A. Roa Bastos, J. Plá, R. Ferrer, S. Gertopán) de cursos institucionales. Resultados importantes, a los que tenemos que añadir la realización en 2017 de un monográfico (que incluye ensayos escritos por Guido Rodríguez Alcala, Renée Ferrer, Susana Gertopán, Jacobo Rauskin) de la Revista Letterature d’America, una de las más prestigiosas en campo iberoamericano, fundada en 1980, y que cuenta en su Comité con profesores de la Università Roma y es respaldada por un notable comité científico internacional, formado por profesores de universidades de Oxford, Buenos Aires, California, El Salvador y Brasil.

Por lo visto y para concluir (recordando que en la antología Il fiore della poesia latinoamericana vol. II de 2016, están presentes poemas de Ferrer y Rauskin; que en 2017 se publicó L’inverno di Gunter de Juan Manuel Marcos y que, hojeando en Internet se pueden encontrar algunos cuentos autoeditados por Guido Galeano Vega), creo que, a pesar del trabajo llevado a cabo hasta ahora, para ir adelante en este proyecto de difusión, incluso para salir del ámbito universitario donde se ha gestado, y darse a conocer a un público más amplio, ya no es suficiente contar sólo con la fuerza y la voluntad de los cultores de las letras paraguayas y de los investigadores.

Ahora se necesitaría un programa articulado que incluya la promoción a nivel nacional de los libros editados, fondos para su distribución y una oferta de documentales, películas sobre y de Paraguay, para animar a la gente a profundizar su conocimiento del área, más allá de las escasas informaciones difundidas por los periódicos, vinculadas a acontecimientos inmediatamente contemporáneos y (muchas veces) sensacionalistas.

Muchas gracias.

 

Maria Gabriella Dionisi, de la Università della Tuscia, de Viterbo, Italia.

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