¿A qué se dedican las editoriales en Paraguay?

Ponencia de Matía Cardozo en la mesa 8: Editar libros… ¿solo imprimir y vender?, con Fernando Fajardo (España), Jairo Araldi (Brasil) y Gabriela Arcondo, durante la noche del viernes 7 de septiembre.

 

Se puede decir que Paraguay es uno de los principales países en fomentar la autoedición literaria, en especial en su faceta impresa, limitándose el papel de muchas editoriales a fungir como meros nexos entre imprentas y autores.

Este modelo de negocio implica, en la mayoría de los casos, que los escritores solventen el gasto de impresión de sus obras; en lugar de pagar al autor por los derechos de publicación y distribución, además de negociar un porcentaje del PVP (precio de venta al público) a cambio de encargarse del proceso por completo.

A la luz de esta situación, valen algunas reflexiones.

Sobre la falta de innovación

La adopción de las nuevas tecnologías (y nuevos formatos para la edición) es tal vez, desde mi punto de vista, una de las grandes faltas del sector editorial paraguayo. Una inusitada gama de herramientas, muchas de ellas gratuitas, están disponibles para que editores —así como autores— puedan aventurarse y llegar a los lectores. Redes sociales, aplicaciones y servicios dedicados a los lectores y el libro conviven hoy en la gran red de internet, que con un poco de ingenio y creatividad pueden transformarse en poderosos aliados para intercambiar información, aprender sobre gustos y hábitos, jugar con los lectores y seguidores para fomentar la lectura.

La posición de muchos autores y editores ante los nuevos formatos digitales y su naturaleza intangible, sumados a un —mi opinión, de nuevo— infundado miedo a la piratería y el concepto de que estos siempre se consiguen de «manera gratuita» son tal vez la gran traba para la innovación. Sostengo esto basado en el simple hecho de la existencia de máquinas que también facilitan la reproducción sin consentimiento de las obras impresas, como fotocopiadoras y escáneres.

A lo que voy: una obra, no importa el soporte, siempre corre el riesgo de ser pirateada. La tecnología no es la culpable de los actos de las personas.

Sobre la falta de interés

A la falta de innovación debemos sumar la falta de interés, a la cual yo le identifico tres aristas importantes: falta de interés por parte del público por la producción nacional, por parte de editores al no tratar de innovar en la promoción de sus catálogos, y por último del Estado mismo, que no solo no muestra interés, sino que se muestra desdeñoso y hasta hostil con los escritores. Los últimos hechos relacionados con la entrega del Premio Nacional de Literatura valen de muestra.

Sobre el problema de la distribución

Hace un tiempo atrás, charlando con un amigo librero, el mismo me contaba sobre las peripecias del negocio de los libros y el trato con las editoriales nacionales. Entre risas y con un deje de cansancio me contaba sobre cómo debía llamar a los cabecillas de las grandes editoras para preguntarles sobre las novedades publicadas, para recibir por respuesta que no le acercaban las nuevas obras porque no tenían tiempo u otra excusa que dificultaba la tarea de promocionar los nuevos productos de su catálogo literario.

En otra anécdota, también me contaba cómo un autor, ya con varias obras publicadas en su haber a través de una de las grandes editoriales paraguayas, seguía visitando su local para acercarle sus más recientes libros para que los venda, pidiéndole incluso que los mismos sean colocados en una posición privilegiada dentro del escaparate para así propiciar las ventas.

Decía Susana Gertopán en su exposición durante el primer día del #ForoAsunción, que «el autor no debería andar cargando con sus libros bajo el brazo», y recordando también lo que añadía Alcibíades González Delvalle sobre que muchas obras nacionales se consiguen casi exclusivamente en los locales de las propias editoriales, dejando de lado a muchas librerías y otros integrantes de la cadena de producción del libro.

Con este ejemplo, aplicable a la mayoría de las pequeñas librerías del país, uno llega a preguntarse entonces: ¿a qué se dedican las editoriales en Paraguay?

Me hago esta pregunta sin olvidar que Paraguay aún sigue teniendo un grave problema con la lectura comprensiva y una actividad editorial que, si bien nunca se cansan de decir que va en aumento, sigue siendo muy baja al ser comparada con los demás países latinoamericanos.

 

Matías Cardozo

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