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La elección del camino difícil

El miércoles 21 de mayo de 2014 se realizó un conversatorio sobre revistas literarias y editoriales independientes en el Centro Cultural Juan de Salazar. Sebastian Ocampos, director y editor de Y, participó en el mismo para hablar sobre la historia de la revista.

Cuentan que para los pitagóricos la Y significaba el camino fácil y el difícil. La revista Y es el resultado de la elección del camino difícil, por la imposibilidad ética y artística de adaptarme a la sociedad, a sus pesares y banalidades, que pudiera facilitarme el camino.

El proyecto de la revista literaria estuvo gestándose durante años en mi cabeza, tomando forma poco a poco gracias a la lectura constante de unas revistas internacionales y los trabajos editoriales que realizaba para distintas personas, empresas y organizaciones.

En 2012, el Centro Cultural de España Juan de Salazar abrió una de sus convocatorias de proyectos culturales. Unos amigos que me habían escuchado hablar del proyecto, recomendaron que lo presentara, de seguro para que dejara de hablar de eso. Escribí el proyecto siguiendo las indicaciones del Centro y lo presenté esperanzado con la idea de su inminente aceptación debido a que nadie más presentaría un proyecto similar. La respuesta fue negativa.

Dejé pasar el tiempo. Statio, la empresa cultural —dos términos contradictorios en este país— que varios amigos extasiados de ideales, ingenuidad y deudas fundamos en diciembre de 2008, había llegado al inevitable fin de su primera etapa en enero de 2013. De intentar llevar adelante un espacio cultural de películas, libros y talleres, lo debimos reducir a una editorial pequeñita que funciona desde entonces en la sala de mi casa.  

Y como toda editorial necesita un proyecto propio, volví a pensar en la publicación de la revista literaria, pero aún no tenía la menor idea de dónde sacaría el dinero para la inversión inicial —¿inversión?— o a quién engañaría para que se uniese al proyecto grandilocuente y con final previsible como el Titanic. Lo intenté: conversé con un amigo, con otro, con alguno más. Las charlas eran estupendas: mi dedicación a la palabra permitía una retórica potencialmente persuasiva. Todos estuvieron interesados y dijeron que lo pensarían. Y ya sabemos, gracias a las experiencias amorosas, cuál es el resultado de eso de pensar y responderte luego. Nadie arriesgaría un solo guaraní. Y quiénes los juzgarían, si el verbo arriesgar en un proyecto literario en Paraguay en realidad significa perder dinero, otros trabajos y mucho tiempo.

Estaba solo. Y ya que estamos festejando los 40 años de Yo el Supremo, permítanme exagerar diciendo que estaba supremamente solo, así como el estimado Augusto en la última noche de su velorio en el Cabildo. Paraguay es cruel con sus pocas personas talentosas, tan cruel que termina expulsándolas, aunque también podríamos verlo como un padre anacrónico, severo y de alguna forma consciente de que sus hijos sólo podrán sobresalir en otras tierras.

En los últimos meses de 2013 supe que no podría continuar desperdiciando mi tiempo en trabajos editoriales inútiles (para otras personas, empresas y organizaciones). Debía hacerme cargo solo de los gastos iniciales de la revista literaria digital. Vi cuánto dinero tenía en mi escuálida faltriquera (mi caja fuerte), elucubré un plan para eludir un par de meses a mis acreedores, rogué a Virginia y Belén, madre y novia, respectivamente, que siguieran tolerándome, y participé en unos concursos de cuentos.

El resultado fue bueno. Acumulé las monedas necesarias —y de paso, adelgacé un poco— para pagar el hosting y las cuestiones técnicas del sitio web, en el que usamos la tecnología WordPress para abaratar y facilitar la labor. El trabajo en diciembre fue silencioso, diario y satisfactorio.

Y como la cosa iba por buen camino, unas personas amigas se solidarizaron con el proyecto. El ilustrador, en realidad el multifacético Charles Da Ponte creó el logotipo en unos días. Carolina Malky se hizo cargo del diseño. Los escritores Esteban Bedoya, Maybell Lebron, Susy Delgado, Miguel Ángel Fernández y Javier Viveros aceptaron ser miembros del consejo de lectura (para filtrar las colaboraciones recibidas). Y Juan de Dios Valdez y Pedro Cuevas Aquino aceptaron tener sus espacios en la sección Humor ilustrado.

Con lo mínimo para presentar, la revistaY.com estuvo a disposición del público el último día de 2013. No quisimos despedirnos de ese año sin mostrar en qué nuevo lío estábamos metidos. Tuvimos una buena respuesta de inmediato. Recibimos comentarios elogiosos de gente de distintos países del mundo y algún que otro buen trabajo o está linda la revista de Paraguay, pequeños grandes logros en este país.

El plan para eludir a los acreedores vencía en enero de 2014. No tenía más opción que salir en busca de guaraníes. Alguien, no recuerdo quién, me contó una vez que en la entrada de un bar en algún lugar de Brasil decía: «Lo imposible se logra inmediatamente; el milagro tarda un poco más». Y había una forma de lograr lo imposible: me tocaba insistir en el Centro Cultural Juan de Salazar.

Con la revista en marcha, dije, más vale que la apoye. Eloisa, la directora, me recibió y escuchó atentamente, explicándome que las políticas de austeridad del gobierno de su país tuvieron eco en el Centro. El aporte sería simbólico, pero también aceptaba que realizase el Taller de Escritura Semiomnisciente en sus instalaciones (ya nos reunimos en la sala taller, la sala Goya, el frente del auditorio Manuel de Falla, la biblioteca Cervantes…).

El taller de escritura fue pensado a la par de la revista por una razón primordial: una revista que pretende estar al nivel de las mejores revistas literarias de ficción y no ficción del mundo (The New Yorker, The Paris Review, El malpensante, Etiqueta Negra, Gatopardo, Letras Libres, Jot Down…) no cuenta con redactores en Paraguay. Debíamos realizar un taller extensivo para intentar formar o deformar a los futuros escritores de la revista. Y les puedo adelantar que a siete semanas del inicio del taller, hay trabajos esperanzadores.

Para la calma de los acreedores y mi madre, que me veía trabajar todos los días sin resultado económico alguno, el Ateneo Cultural Lidia Guanes también aceptó apoyar la revista Y. Sin el apoyo internacional (Gloria Giménez, la directora del Ateneo, vive en España), lo más probable es que a estas alturas mi nombre ya formaría parte de la lista de mala fe de Informconf, empresa privada que administra a su antojo información pública, perjudicando a diario a miles de personas.

Dije sin el apoyo internacional porque la respuesta recibida hasta ahora de las empresas paraguayas es negativa. Ni las editoriales ni las librerías, a quienes la revista beneficia directamente, quieren anunciar en sus páginas digitales e impresas, con las excepciones de Arandurã e Intercontinental, que nos entregan libros para difundirlos.

Por supuesto, nada de eso nos detiene, porque la revista continúa creciendo en colaboradores y lectores. A los nombres citados arriba, se sumaron los ilustradores César Barreto y Germán Álvarez, y el crítico español José Vicente Peiró. Y cada vez contamos con más lectores de distintas partes del mundo castellano hablante.

Nos faltaba dar el siguiente y decisivo paso. En marzo abrimos la convocatoria del primer número impreso de la revista Y, una edición monotemática de cuentos de fútbol. La cerramos el 25 de abril, con una recepción de 23 cuentos de autores de distintos países (Uruguay, Chile, Brasil, Argentina, México, EE.UU., Paraguay), de los cuales fueron seleccionados 11 titulares. Los cuentos ahora están en las manos de los ilustradores, entre quienes se encuentran, además de los cinco nombrados anteriormente, Fidel Fernández, Joel Riveros, Marisol Fernández, Robert Báez, Leda Sostoa y Rebeca Benítez. Luego de los ilustradores, el diseño y la diagramación quedarán a cargo del ex lateral izquierdo —ahora está lesionado— Juan Heilborn. Y la presentación se realizará viernes 27 de junio —día sin partidos en el mundial—, a las 19:30 h, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar.

Se le atribuye a Kafka la frase: «En tu lucha contra el resto del mundo, te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo». Sin dudas, es un consejo sabio. Pero yo, quizá por mi juventud e ingenuidad, aún aguantaré las embestidas de este sistema económico injusto y perverso que nos mantiene casi siempre como mendicantes a quienes apostamos todo lo que tenemos e incluso lo que no tenemos al arte, en este caso a la literatura, para que de una vez por todas traspase las fronteras de esta isla sin mar rebosada de soja transgénica y ganado para carne de exportación. 

De la literatura trágica griega a la cultura guaraní del yvy maraney, la historia de la Y sustenta el único nombre que podría tener la revista literaria que hoy tengo el privilegio de presentarles, pues así como Paraguay significa, según una etimología, «río que origina el mar», buscamos que este medio digital e impreso sea el origen de una gran literatura de ficción y no ficción que se abra al mundo para que el mundo nos conozca mejor.  

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2 Comentarios
  • cristian gonzalez safstrand
    junio 26, 2014

    Como tu , Sebastian aqui desde Pedro Juan Caballero hace treinta años estoy escribiendo libros, totalmente abandonados de todos con la conspiracion del silencio. Asi como tu fui ingenuo,¿y todos los verdaderos artistas no seran asi?. Escierto que pese a la conspiracion del silencio de colegas y demas yerbas el Destino va trazando su Camino. En mi ultimo libro editado por Yntercontinental cuyo titulo es La novela de Z Y , el genio que murio de hambre esta trazo con humor el peregrinaje de Z Y. El epigrama es el rasgo de igenio a la muerte de un sentimiento escribio Nietzche. Fuerza Sebastian, ten perseverancia y amor en lo que haces.
    Cristian

    • Revista Y
      junio 30, 2014

      ¡Gracias, Cristian!