cerrar [x]

Un encuentro con la esperanza

«La cuarentena de Ñasaindy» de Julio Benegas Vidallet es una novela entrañable, en la que el misterio sobre el origen de la protagonista (Ñasaindy o Luz de Luna) es el hilo conductor de otras historias que, con buen pulso, el narrador une para revelar y sugerir la existencia de una conciencia de ser: la cercanía.

 

Los primeros capítulos tienen un personaje central, cuya vida es brevemente presentada. Interesante diversidad: chicas trans, hippies, trabajadoras, dirigentes de comunidad. Habitan los sótanos de Nueva York, cabañas en las montañas de Suiza, el centro asunceno o en pueblos campesinos del norte del Paraguay. Leemos el castellano, principalmente, pero también el guaraní, el inglés, el alemán. Sin embargo, estas diferencias ―que enriquecen la obra― no impiden que Benegas ate los cabos y presente, hacia el final, capítulos corales, cuando los protagonistas dialogan, discuten y descubren que tienen más en común de lo que creen, como lo muestra este fragmento:

—Él es Thomas Skoll, un amigo alemán de madre guaraní…

—Ah, Skoll. A ver. Mi abuelo tenía un primo con ese apellido. Por ahí, quién sabe, resultan ser ustedes primos de tercera o cuarta generación. Quién sabe…

—Tal vez, quién sabe. En Paraguay, péa la ichikitovéva (es lo menos que puede pasar). Chau, mamá…

La posibilidad de estos encuentros es, quizás, el mensaje principal de la novela. Es válido y valioso, aunque quizás muy explícito. El narrador omnisciente, además de introducir a los protagonistas, sus pensamientos y acciones, añade datos y reflexiones propias. Se conjugan así el estilo de la crónica (acorde con el oficio del autor) con la prosa novelística y la crítica social. Por momentos, cuesta distinguir las voces: cuándo habla el personaje, cuándo el narrador; así como qué información podría haber sido dicha por quién.

En la tesis de la obra hay algo de lo que, en una entrevista en la televisión, Salman Rushdie ha dicho sobre su novela La encantadora de Venecia:

Que la Venecia del Renacimiento y la India del imperio Mogol estén en un mismo libro no se me había ocurrido antes… Acabé por contarme a mí mismo sobre estos dos mundos increíblemente diferentes, esperando que chocasen, que echasen chispas. Pero mientras más fui sabiendo, más similitudes les encontré… Uno de los personajes dice: «la maldición de la raza humana no está en sus diferencias, sino en lo que se parecen». Más que una lección del autor, fue una lección para el autor.

La pandemia de la Covid-19 como «hecho social global», según Ignacio Ramonet, es un marco común, angustiante y terrible para los personajes de la novela. Pero no es el único. La esperanza en el encuentro de nosotros mismos y de los otros, así como de aptitudes desmarcadas del individualismo y la mezquindad, es la lección que, aunque ingenua, remite a ese ser-posibilidad que es el humano, a un futuro en el que la medida de lo posible está, en parte, en que actuemos unidos por un planeta más justo.

¿Te gustó la nota?
  • ¡SÍ! 
  • MÁS O MENOS 
  • NO 
3

Aún sin comentarios.

¿Qué opinas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *