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Carta a la amada inmortal

Tras el entierro de Beethoven, Schindler, Brewning y el hermano Johann, buscaron los valores bancarios del compositor, sin suerte. Luego, gracias a Franz Holz, encontraron los valores buscados, el Testamento de Heiligenstadt y la carta a la amada inmortal.

Las cartas fueron escritas en lápiz. Según un análisis, ciertas palabras han sido reescritas en un intento de hacerlas más legibles, por Antón Schindler, quien numeró las páginas.

Las cartas fueron escritas en lápiz. De acuerdo a un análisis, ciertas palabras fueron reescritas en un intento de hacerlas más legibles, por Antón Schindler, quien también numeró las páginas.

6 de julio

En la mañana —mi ángel, mi todo, mi mismo yo— solo unas pocas palabras hoy, y en efecto con lápiz (con el tuyo). Recién mañana se va a decidir definitivamente sobre mis alojamientos. Qué inútil pérdida de tiempo —por qué este profundo dolor, cuando habla la necesidad—. Puede nuestro amor existir, sino a través del sacrificio —de no pedir todo del otro, puedes cambiar el hecho de que tú no seas completamente mía, yo no completamente tuyo—. Oh Dios.

Mira la hermosa naturaleza y consuela tu alma acerca de lo que debe ser —el amor lo pide todo y completamente y con razón—. Así es para mí contigo, para ti conmigo —solo que olvidas tan fácilmente que yo debo vivir para mí y para ti; si estuviéramos completamente unidos, tú sentirías este dolor tan poco como yo—.

Mi viaje fue aterrador. Llegué aquí recién a las 4 de ayer a la mañana. Como faltaban caballos, el cochero eligió otra ruta, pero qué horrible camino. En la penúltima posta me advirtieron acerca de viajar de noche, tratando de asustarme de un bosque, pero esto solo me pareció un desafío —y yo estuve equivocado, el carruaje tenía que romperse en tal terrible ruta, una ruta de lodo sin fondo; sin 2 postillones como tenía, hubiera quedado atascado en el camino Esterhazy; en la otra  ruta de costumbre tuvo la misma suerte con 8 caballos, que yo con cuatro—. De todos modos tuve alguna satisfacción, como siempre, cuando tengo la fortuna de superar con éxito algo —ahora rápidamente al interior desde el exterior—.

Nosotros probablemente nos veremos pronto. Hoy todavía no puedo transmitirte los pensamientos que tuve durante estos pocos días acerca de mi vida —si estuvieran nuestros corazones siempre juntos y unidos, yo por supuesto, no tendría nada que decir: mi corazón está lleno de tanto para decirte—. Oh, hay todavía momentos cuando encuentro que la palabra no es nada en absoluto.

Alégrate, permanece mi fiel y único tesoro, mi todo, como yo para ti. El resto, los dioses deben comunicarnos lo que deba ser para nosotros.

Tu fiel Ludwig.

Lunes a la tarde, el 6 de julio

Estás sufriendo, mi queridísima criatura —recién ahora me doy cuenta que las cartas deben ser despachadas muy temprano en la mañana—. Lunes, jueves, los únicos días en los cuales el correo va de aquí hasta K.

Estás sufriendo. Oh, donde sea que estoy, tú estás conmigo. Me digo a mí y a ti, arregla para que pueda vivir contigo. ¡Qué vida! ¡Cómo es ahora! Sin ti, perseguido por la amabilidad de la gente aquí y allí, que ni quiero merecer ni merezco —la humildad del hombre hacia el hombre me lastima— y cuando me veo a mí mismo en el marco del universo, qué soy yo y qué es él —a quien uno llama el más grande— y aun así —aquí está otra vez la chispa divina en el hombre— yo lloro cuando pienso que probablemente no recibas las primeras noticias de mí hasta el sábado. Por mucho que tú me ames, yo te amo hasta más profundamente, pero nunca te escondas de mí.

Buenas noches. Como estoy tomando los baños debo irme a dormir. No es nuestro amor un verdadero edificio celestial pero también firme, como el firmamento.

Buenos días, el 7 de julio

Mientras estoy aún en la cama, mis pensamientos se lanzan a sí mismos hacia ti, mi eternamente amada de a ratos alegres y entonces otra vez tristes. Esperando al destino, si este nos otorgará una resolución favorable —yo puedo solo vivir ya sea totalmente contigo o no viviré—.

Si he resuelto vagar sin rumbo en la distancia, hasta que pueda volar a tus brazos y pueda considerarme enteramente en casa contigo y pueda enviar mi alma abrazada por ti al reino del espíritu. Si infortunadamente así debe ser —tú debes dominarte más al conocer mi fidelidad a ti, nunca puede otra poseer mi corazón, nunca, nunca—. Oh, Dios, por qué tener que separarse uno mismo de lo que uno ama tanto, y así mi vida en V (Viena) como es ahora es una vida miserable —tu amor me hace el hombre más feliz y el más infeliz al mismo tiempo—. A mi edad debería tener cierta estable regularidad en mi vida —¿puede eso existir en nuestra relación?—.

Ángel, ahora mismo escucho que el correo va todos los días y por lo tanto debo terminar, de modo que tú recibirás la C (carta) inmediatamente —permanece calma, solo a través de la tranquila contemplación de nuestra existencia podremos alcanzar nuestro objetivo de vivir juntos—. Sé paciente, ámame hoy, ayer.

Qué doloroso anhelo de ti, de ti, de ti, tú, tú, mi amor, mi todo. Adiós. Oh, continúa amándome. Nunca juzgues mal el más fiel corazón de tu amado.

L

Siempre tuyo.

Siempre mía.

Siempre nuestro.

Nota: la traducción al castellano corresponde a la página lvbeethoven.com.

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